Los presidentes de México, Felipe Calderón, y de Estados Unidos, Barack Obama, coincidieron ayer en que sus países deben reforzar los fuertes lazos que los unen. Calderón, al recibir a Obama en la Ciudad de México, en la residencia oficial Los Pinos, sostuvo que los dos países tienen «la oportunidad de una nueva era de confianza», mientras que Obama sostuvo que «como dijo John F. Kennedy, los logros que nos unen no pueden quebrantarse».
En el país que abre su primera gira por América Latina, Obama declaró que EE.?UU. «debe hacer su parte» en el combate al crimen organizado que se ha instalado con fuerza en la frontera común. Poco antes, Calderón le había pedido que «el combate al crimen organizado sea asumido plenamente como una responsabilidad compartida».
«En una oportunidad histórica, en que el Gobierno mexicano ha atacado y combatido a los carteles, Estados Unidos debe hacer su parte, pero también debemos hacerlo combatiendo el tráfico ilícito de armas y movimiento ilícito de capitales», admitió Obama durante la recepción oficial que inició su viaje de 24 horas.
Tratado contra las armas
Durante su estancia en México, Obama anunciará que pedirá al Senado de EE.?UU. la ratificación de un tratado interamericano contra el tráfico de armas con el objeto de endurecer la lucha contra los carteles de la droga, informó un alto funcionario estadounidense.
La Convención Interamericana contra el Tráfico ilícito de Armas y Explosivos (Cifta), en vigor desde 1998, fue firmado por el presidente Bill Clinton en 1997, pero el Senado nunca llegó a ratificarlo.
Obama, indicó el alto funcionario, pedirá al Senado que ratifique la convención antes de fin de año. Así, el presidente quiere dejar claro, según la fuente, que es «importante afrontar el problema de las armas ilegales, una gran preocupación para todo el hemisferio y que EE.?UU. también comparte».