El enviado norteamericano presiona al Gobierno de Netanyahu para crear un Estado palestino

Manuela Araújo

INTERNACIONAL

17 abr 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

La estrategia del nuevo Gobierno israelí en el proceso de paz parece aún poco clara. La visita del enviado de Estados Unidos para Oriente Medio, George Mitchell, dejó ayer en evidencia diferencias entre Washington y Tel Aviv. Mientras Mitchell reiteró el compromiso norteamericano para la creación de un Estado palestino, desde Israel se condicionan las negociaciones al reconocimiento de un «Estado judío».

En su reunión con Mitchell, el primer ministro, Benjamin Netanyahu, exigió el reconocimiento de Israel como país netamente judío, una premisa controvertida para los palestinos. Cerca de un 20% de la población israelí es árabe y la asunción de un Estado judío dificultaría aún más el retorno de los refugiados.

«Israel no está interesado en dirigir a los palestinos, pero debe evitar que el proceso político desemboque en un nuevo hamastán », aseguró el líder derechista en referencia a la toma de Gaza por parte de Hamás.

Hasta ahora, Netanyahu se resiste a apoyar la vía de los dos Estados y apuesta por lo que llama una «paz económica». Su titular de Exteriores, Avigdor Lieberman, mantiene una línea aún más dura y subraya que los acuerdos de sus antecesores en el proceso de paz no son vinculantes.

En su encuentro con Mitchell, Lieberman mantuvo que el camino está en «un callejón sin salida». Pero los esfuerzos internacionales siguen centrados en la perspectiva de que israelíes y palestinos vivan en países vecinos. Así lo subrayaron el español Miguel Ángel Moratinos, quien también se reunió ayer con los líderes israelíes, y el propio enviado especial estadounidense.

Mitchell aludió al «compromiso profundo y personal» del presidente Obama «en la solución de dos Estados para dos pueblos». En mayo, el propio Obama recibirá a Netanyahu.