Fidel Castro acusa a Gordon Brown de tratar con prejuicios al presidente norteamericano Obama pone a prueba en México su nueva política para Latinoamérica
INTERNACIONAL
La agencia antidrogas estadounidense admite que el flujo de armas hacia los carteles es difícil de detener
16 abr 2009 . Actualizado a las 10:24 h.Hoy, poco después de las doce del mediodía (hora de México), llega Barack Obama a la capital mexicana en la que es su primera visita a un país latinoamericano desde que está en la Casa Blanca. La agenda del presidente estadounidense para las 21 horas que permanecerá en México está cargada de importantes asuntos bilaterales. Cuestiones fundamentales para México e importantes también para Estados Unidos. Estos dos países vecinos hablarán de los problemas en la frontera común, del narcotráfico, de la necesidad de una reforma migratoria y del espinoso, en los últimos tiempos, asunto del acuerdo de libre comercio.
Estados Unidos incluyó ayer a tres bandas mexicanas, el cartel de Sinaloa, los Zetas y la familia Michoacana, en su lista de organizaciones dedicadas al narcotráfico internacional, informó el portavoz de la Casa Blanca, Robert Gibbs. Añadió que esa acción autoriza al Departamento del Tesoro a bloquear o incautarse de los activos y cuentas de estos grupos o de aquellos que actúan en su nombre. Por su parte, el jefe del programa de inteligencia de la agencia antidrogas estadounidense (DEA), Anthony Placido, admitió que el flujo de armas desde EE.?UU. hacia los carteles de la droga en México -una de las principales quejas del Gobierno de Felipe Calderón- es un «problema complicado» de detener.
El hecho de que la visita haya sido preparada en profundidad deja clara su importancia para Obama. Hace tres semanas, la secretaria de Estado, Hillary Clinton, viajó a México y pocos días después lo hicieron la secretaria de Seguridad Interna, Janet Napolitano, y el fiscal general, Eric Holder.
Conflictos
Así que todo hace suponer que el presidente estadounidense llega con el camino allanado después de los desencuentros que se produjeron entre ambos países hace pocas semanas. Entonces, el Congreso de Estados Unidos revirtió la orden que permitía a los camiones mexicanos cruzar la frontera. En respuesta, el Gobierno de Calderón impuso nuevos impuestos a la importación a más de noventa productos estadounidenses. Además, México denunció que la decisión estadounidense es contraria al tratado de libre comercio que rige entre México, EE.?UU. y Canadá. Es seguro que esta será una de las primeras cuestiones que tratarán ambos presidentes.
Obama viaja acompañado por doce asesores, pero no por Hillary Clinton. La secretaria de Estado irá directamente a Trinidad y Tobago, donde mañana comienza la quinta Cumbre de las Américas y a la que Barack Obama se desplazará desde México.
En lo que se refiere a la seguridad del presidente estadounidense, el operativo mexicano ha movilizado a más de 4.500 policías y a los servicios secretos estadounidenses. Y no es de extrañar, pues México está considerado uno de los países más peligrosos del mundo.
El líder cubano Fidel Castro acusó ayer al primer ministro británico, Gordon Brown, de «tratar con prejuicios» al presidente de Estados Unidos, Barack Obama, «por su condición de hombre negro», en su cuarto artículo que divulgan medios oficiales en menos de 24 horas.
En la cumbre del G-20 en Londres, «presidida por Gordon Brown como anfitrión del evento, según cuentan fuentes de total crédito, el primer ministro de Gran Bretaña se comportó visiblemente despectivo con los participantes del Tercer Mundo», sostiene Castro, y añade que «trató con prejuicios al propio Obama por su condición de hombre negro».
Castro arremete contra Brown tras decir a Obama en dos artículos anteriores que el levantamiento de las trabas a los viajes a Cuba es una medida «positiva» pero «mínima», y agregar que la isla no busca «limosnas», y después de llamar en el tercero «infame» y «basura» a la Organización de Estados Americanos (OEA).
Críticas a la OEA
Castro asegura que su país no volverá a la OEA, de la que fue expulsado en 1962 por presiones de EE.?UU. «No dije una sola palabra que pudiera interpretarse como una ofensa a la vetusta institución, aunque todos conocen cuán repugnancia nos produce», dice.
En ese escrito, el ex presidente se refiere a José Miguel Insulza, el secretario general de la organización, quien dijo que «Cuba debe expresar claramente su compromiso con la democracia si quiere regresar a la OEA, como demanda un creciente grupo de gobiernos latinoamericanos».
«La OEA tiene una historia que recoge toda la basura de 60 años de traición a los pueblos de América Latina», denuncia Castro. «Él sabe que nosotros no queremos ni siquiera escuchar el infame nombre de esa institución. No ha prestado un solo servicio a nuestros pueblos, es la encarnación de la traición. Si se suman todas las acciones agresivas de las que fue cómplice, estas alcanzan cientos de miles de vidas», añade.
«No hay descanso para el mundo», dice el título de la cuarta columna de Fidel Castro, y concluye: «El mundo no descansa. Tampoco Obama».