Un hombre mata a sus cinco hijos por un supuesto ataque de celos y se suicida en el estado de Washington

Agencias

INTERNACIONAL

06 abr 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

Cinco niños, con edades comprendidas entre los 6 y los 16 años de edad, fueron asesinados presuntamente por su padre, que posteriormente se suicidó, según fuentes policiales. Los hechos se produjeron el pasado sábado, en la localidad de Grahamn, a 30 kilómetros del Seattle, en el estado norteamericano de Washington. El progenitor disparó contra sus hijos y los mató en el acto, cuatro de ellos fueron asesinados en sus camas y el cuerpo del quinto apareció en el cuarto de baño de la vivienda familiar. Posteriormente, el padre, tras consumar el crimen, cogió el coche y se suicidó con el motor en marcha, de acuerdo con las versiones sobre las que trabaja la policía.

Nueva tragedia

«Esto no es una tragedia, es un asesinato espantoso», declaró el sheriff local, Paul Pastor, tras contemplar la escena del crimen. «Parece que todo ha sido obra del padre biológico de los chicos. Si esto no te rompe el corazón, no sé qué otra cosa puede rompértelo», afirmaba sobre un episodio que ha vuelto a conmocionar al país.

La policía se plantea la hipótesis de un posible ataque de celos. La madre, Angela Harrison, que trabajaba en un supermercado de la cadena Wal-Mart, no estaba en la casa cuando ocurrieron los hechos. El padre, James Harrison, trabajaba como mecánico en un taller cercano. Dale Lund, vecina de los Harrison, expresó su conmoción y su extrañeza por los hechos: «Siempre nos parecieron una familia apacible y tranquila. Sus hijos y los míos jugaban frecuentemente. No nos explicamos cómo algo así ha podido ocurrir».

Con el suceso del pasado sábado, son ya 23 las víctimas mortales que se registran en Estados Unidos en 48 horas, y que fueron asesinadas con armas de fuego.

La cadena mortal arrancó el viernes pasado en Binghamton (Nueva York), donde un ciudadano vietnamita, Jiverly Voong, asesinó a 13 inmigrantes y después se pegó un tiro en la frente. Horas después, tres policías murieron en otro incidente de Pittsburgh (Pensilvania).

La policía detuvo en el acto al supuesto autor del triple crimen, Richard Poplawski, que disparó con un fusil AK-47 contra los agentes policiales que rodearon su casa, alertados por un presunto incidente de violencia doméstica.