Seis años después de la invasión internacional que culminó con la caída del régimen de Sadam Huseín, las tropas británicas comenzaron ayer a abandonar Irak. En una ceremonia celebrada en el aeropuerto de la ciudad portuaria de Basora entregaron el control de la provincia sureña a las fuerzas estadounidenses.
Unos 200 militares británicos constituyen el primer grupo de los 4.100 uniformados que regresarán al Reino Unido. El repliegue, que se hará de manera gradual, culminará a finales de julio.
En el momento álgido de la invasión internacional liderada por Estados Unidos, el Reino Unido envió unos 45.000 soldados al país. Desde marzo del 2003 han muerto 179.
El mayor Andy Salmon, hasta ahora el alto comandante británico en Irak, manifestó que los británicos pueden irse con la cabeza bien alta pese a todos los altibajos, pues la seguridad en Basora mejoró tras una operación del Ejército iraquí contra las milicias chiíes el año pasado. Ahora, las tropas estarán al cargo del general estadounidense Michael Oates. Las tropas norteamericanas abandonarán Irak a finales del año 2011.