El Gobierno británico vuelve a ser objeto de los rumores para forzar la marcha de Gordon Brown

Imanol Allende

INTERNACIONAL

21 feb 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

En los ministerios británicos se vuelve a oír ruido de sables. Los laboristas británicos parece que han vuelto a desenfundar con la intención de iniciar un proceso de renovación en su liderazgo, cambiar al primer ministro, Gordon Brown, para así poner fin a uno de los períodos del partido con un menor índice de popularidad en su historia y que les augura un pésimo resultado en las próximas elecciones generales.

Los rumores son de tal intensidad y tan cerca de Brown que ayer su viceprimera ministra, Harriet Harman, se vio obligada a declarar que rechazaba las informaciones y rumores que apuntan a su intención de presentarse como candidata para reemplazar a su jefe en Downing Street. Harman fue muy visual en su rechazo al decir que no había «ni una miga de verdad en esos rumores». Por el contrario, dijo que se mostraba orgullosa de servir bajo Brown y que era una viceprimera ministra «muy leal».

Los rumores sobre un cambio de poder en la dirección del Partido Laborista se iniciaron con las especulaciones sobre la posibilidad de que Brown presentara su dimisión para adoptar un nuevo papel como regulador financiero internacional. Ante la intensidad de los rumores, Brown tuvo que indicar que no había tal posibilidad porque su primera responsabilidad era la de sacar al país de la recesión.

Pero se rizó el rizo, y se dijo que la historia del cargo de regulador había nacido en el despacho de Harman con la intención de desestabilizar a Brown. Por este motivo, ayer la ministra para las comunidades, Hazel Blears, advertía a Harman que se mantuviera calmada, y en general, pedía a sus compañeros de Gabinete que no se posicionaran como alternativas para sustituir a Brown. «Mi mensaje a mis compañeros es sencillo, mantenerse tranquilos, nuestra primera lealtad es con los ciudadanos. Si creen que nos interesan más nuestros cargos que su bienestar no nos lo perdonarán».

Una encuesta sitúa al ministro de Justicia, Jack Straw, como la persona que contaría con el mayor apoyo de los británicos para ocupar el cargo de Brown.