El Gobierno australiano acusa a los pirómanos de «asesinato en masa»

Sid Astbury

INTERNACIONAL

La policía analizará las zonas arrasadas como si fuesen escenarios de un crimen, y ya hay dos detenidos

10 feb 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

El fuego avanza en Australia sin piedad. El peor infierno de llamas de la historia del país ya ha causado la muerte a al menos 200 personas, pero se teme que esa cifra se quede corta. La policía de Victoria cree que muchos de los incendios fueron provocados y analizará todos los lugares arrasados por las llamas como escenarios de un crimen. «¿Qué puedes decir sobre alguien así? No hay palabras para describirlo, es un asesinato en masa», dijo visiblemente emocionado el primer ministro de Australia, Kefin Rudd.

En Nueva Gales del Sur, un hombre de 31 años y un joven de 15 han sido acusados de haber encendido dos fuegos.

A la víctimas mortales hay que añadir más de 400 heridos y miles de personas sin hogar. Unos 5.000 ciudadanos se han registrado como evacuados y cientos de ellos duermen en sus coches o están refugiados en establecimientos comunitarios.

El fuego ha arrasado más de 340.000 hectáreas, una superficie superior a la de Luxemburgo. Más de treinta fuegos continúan activos en Victoria, pero a los bomberos les preocupan tres frentes que amenazan varias zonas habitadas cercanas a Melbourne: Churchill, Beechworht y Taggerty.

El Ministerio de Defensa ha enviado un equipo especial de 200 miembros de los Ejércitos de Tierra, Mar y Aire para participar en las tareas de contención, en las que trabajan 3.000 bomberos y miles de voluntarios.

Cuerpos quemados

Las personas que luchan contra las llamas encontraron en las calles vehículos quemados y cuerpos calcinados, personas que huyeron presa del pánico. En varios casos, las llamas atraparon a quienes huían en sus coches. El humo les nubló la vista y chocaron contra árboles o contra otros vehículos. A menudo, unos segundos separan la vida de la muerte. Danielle Marshall y su familia se salvaron en el último minuto. «Fue una decisión en décimas de segundo. Todo estaba en llamas y tuvimos que cruzar el fuego con el coche». «En las calles parece que ha ocurrido una masacre», relató Ross Bradstock, experto en la extinción de incendios de la Universidad de Wollongong. La policía cree que la identificación de los cuerpos quemados tardará al menos una semana.

Ronny Macpherson es un superviviente, pero lo ha perdido todo. Tan solo le queda su perro Missy. Hasta ahora, 750 casas han quedado reducidas a cenizas, pero el diario The Australian apunta que hay casi un millar de edificios afectados.

Mientras en el sureste se combaten las llamas, en el norte del país sufren graves inundaciones producto de diez días de copiosas precipitaciones. Tres personas están desaparecidas.