El cierre de la base de Kirguistán complica los planes de EE.UU. para Afganistán

Ignacio Ortega

INTERNACIONAL

07 feb 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

El Gobierno de Kirguistán insistió ayer en que su decisión de cerrar la base aérea norteamericana de Manás es definitiva, lo que complica los planes de la nueva Administración de EE.UU. en Afganistán, ya que se queda sin instalaciones estratégicas en Asia Central.

Manás, cedida en diciembre del 2001 por el derrocado presidente kirguís Akáyev es la única base con la que cuentan EE.?UU. y la coalición internacional en esta región limítrofe con Afganistán. Acoge unos mil soldados estadounidenses, españoles y franceses, además de varios aviones cisterna y de transporte militar, vitales para el suministro de las tropas de Afganistán.

Sin cabezas de puente

Su importancia aumentó cuando las tropas estadounidenses abandonaron en el 2005 la base uzbeka de Karshi-Janabad, cercana a la frontera afgana, por exigencias del presidente de Uzbekistán, Islam Karímov. Una vez cerrada la base de Manás, EE.?UU. se quedará sin cabezas de puente para el despliegue de tropas y armamento en Afganistán, la prioridad de la política exterior del nuevo líder norteamericano.

Países vecinos de Afganistán, como Irán, Turkmenistán, Tayikistán, Uzbekistán o China, no están dispuestos a ceder su territorio a los aliados. Tayikistán anunció que únicamente cederá su espacio aéreo para el transporte de suministros no militares.

A través de Pakistán

De esta forma, EE.?UU. se verá obligado a introducir tropas y equipos a través de Pakistán, territorio hostil, donde muchos de los convoyes de suministros han sido objeto de atentados y sabotajes. Todo esto ocurre cuando Obama tiene previsto anunciar el envío de entre 20.000 y 30.000 soldados adicionales a Afganistán.

El representante de la OTAN para el Cáucaso Sur y Asia Central, Robert Simmons, aseguró esta semana en Bishkek que la Alianza lamentaría el cierre de la base, «importante eslabón» para los aliados en Afganistán. Según la prensa rusa y occidental, el Kremlin convenció a Kirguistán para que cierre Manás a cambio de 2.000 millones de dólares en créditos y otros 150.000 en ayudas.