El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, aprovechó el décimo aniversario de su llegada al poder para llevar a cabo una nueva demostración de fuerza. En primer lugar, decretó festiva la jornada, lo que, además de causar confusión entre los ciudadanos por su carácter inesperado, mereció el rechazo de los empresarios. La decisión se debió, sin duda, al deseo de lograr una multitudinaria asistencia a la manifestación de apoyo que fue convocada en línea con lo que hacen todos los regímenes populistas. Por otra parte, convocó a una cumbre extraordinaria a los líderes de los países que componen el Alba (Alternativa Bolivariana para las Américas).
La justificación para declarar festiva la jornada de ayer la dio el viceministro de Trabajo, Abraham Musa, con el argumento de que «es un día de júbilo, un día de encuentro de los trabajadores con sus familias, celebrando 10 años de logros, de misiones, de éxitos». No obstante, el anuncio fue tan rápido que muchos venezolanos no fueron informados. Numerosos comercios, que abrieron por la mañana, se vieron obligados a cerrar, y muchas familias llevaron a sus hijos al colegio sin saber que estaban cerrados.
El primer vicepresidente cubano, José Ramón Machado, fue el representante del Alba que primero llegó a Caracas. Pero la cumbre bolivariana tuvo pleno, ya que acudieron los mandatarios de Bolivia, Evo Morales; Ecuador, Rafael Correa; Nicaragua, Daniel Ortega; Honduras, Manuel Zelaya, y el primer ministro de Dominica, Roosevelt Skerrit.
Antes de reunirse, realizaron una ofrenda floral ante el sarcófago de Simón Bolívar. Previamente participaron en una ceremonia en torno a la réplica de la espada de Bolívar en la que Chávez explicó su significado y la pasó a sus invitados para que la blandieran con las manos enguantadas.
«Esta espada, Daniel [Ortega], quema, su fuego llega al alma; esta espada, Evo [Morales], fue hasta el Potosí y presidió las sesiones del congreso del que nació Bolivia», dijo Chávez. Añadió que después de aquellas gestas, ligadas al proceso de independencia de América Latina, fue «sepultada» por los grupos de poder que sustituyeron a las autoridades coloniales.
«Esta espada fue escondida por la oligarquía, la misma que mandó matar a Bolívar y traicionó los postulados de la independencia», señaló. Acto seguido afirmó: «Hace 10 años, un día como hoy, volvió a salir esta espada, después de casi 200 años. Hace 10 años, esta espada volvió hecha pueblo», dijo.
Sin embargo, no todo fueron celebraciones. La oposición las rechazó diciendo que en 10 años el país ha sido sometido a la división entre partidarios y simpatizantes del presidente. El vicepresidente de la Conferencia Episcopal de Venezuela también se opuso a ellas.