Siempre hay quien lo pasa peor: los haitianos quieren vivir en la orilla cubana

J.?F.

INTERNACIONAL

01 feb 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

Nada más poner el pie en Guantánamo, en el extremo oriental de Cuba, Carlos Rodríguez percibió que la proporción de lugareños de raza negra con respecto a los mestizos o a los blancos era mucho mayor que en otras zonas de la isla. La razón es sencilla: en las últimas décadas han sido miles los haitianos que han desembarcado en esta orilla de Cuba, debido a los graves problemas políticos y económicos que ha sufrido su país. Mientras que los exiliados cubanos encontraron refugio en Estados Unidos con relativa facilidad, por huir de un régimen de izquierdas, los haitianos no fueron tratados con el mismo rasero por los diferentes Gobiernos estadounidenses. Para muchos de ellos, escapar a la Cuba de Fidel Castro fue como agarrarse a un clavo ardiendo.

Muchos recursos

Y, sobre todo, a nuestro viajero le queda el recuerdo amargo de ver una zona rica en materias primas que sin embargo subsiste con lo mínimo. «Allí tienen de todo: café, salinas, petróleo, tabaco, caña de azúcar... un clima que permite desarrollar multitud de cultivos».

Carlos pone un ejemplo de cómo un sistema económico pensado en sus orígenes para el bien común puede acabar degenerando en un caos: «Los campesinos le cortan las cuerdas vocales a los cerdos para que no se les escuche dentro de las cuadras clandestinas y, de esta manera, poder ocultarlos a la Administración y disfrutar de su consumo».