El Premio Sajarov añade más tensión a las relaciones entre China y la UE

Juan Oliver

INTERNACIONAL

El Parlamento Europeo ovaciona la silla vacía del disidente premiado, Hu Jia

18 dic 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

La imagen de una silla vacía, en la que debería haberse sentado ayer el último galardonado con el Premio Sajarov, es un buen reflejo del camino que están tomando las relaciones entre China y la UE. Era la silla reservada para Hu Jia, a quien la Eurocámara ha concedido su premio más prestigioso, el que otorga a quienes destacan por su lucha en favor de los derechos humanos en el mundo.

Hu no pudo sentarse en ella porque está en la cárcel, condenado a tres años y medio de prisión por criticar en público a un régimen que mantiene a centenares de presos políticos y de conciencia en su misma situación. La UE lleva años manifestando a China su disgusto genérico por el déficit democrático del país, y en especial por el escaso respeto que, a su juicio, muestra Pekín hacia el derecho de los chinos a disentir de su Gobierno. Pero la distancia ha aumentado enormemente en los últimos meses, y China advierte de que actos como el que ayer celebró el Europarlamento, donde los diputados, algunos portando pancartas, concedieron una cerrada ovación a la silla vacía de Hu, no contribuirán a reducirla.

Hace ocho semanas, el día en que el presidente de la Eurocámara, el alemán Hans Gert Pöttering, anunció que Hu Jia era el premiado de la edición del Sajarov del 2008, China no tardó ni un minuto en mostrar oficialmente su desagrado. Ayer no hubo respuesta, y aunque Pöttering aseguró que la UE «desea mantener buenas relaciones» con un «país amigo», también defendió que Hu «representa a todos los que son reducidos al silencio en China y en el Tíbet».

Precisamente, Pöttering fue uno de los pocos líderes europeos que se negó a asistir a la ceremonia de inauguración de los Juegos Olímpicos de Pekín, cuando aún no se habían apagado los rescoldos de los disturbios en el Tíbet. China quería mostrar al mundo una imagen muy distinta de la que el mundo tiene de ella, pero comprobaba despavorida cómo los atletas que portaban la antorcha por medio planeta eran zarandeados por manifestantes en Londres y en París.

Allí, en la capital francesa, el presidente de turno de la UE, Nicolas Sarkozy, recibió al Dalái Lama, en un gesto que provocó otra airada reacción de Pekín. Las autoridades chinas concretaron su malestar y respondieron cancelando la cumbre que tenía previsto mantener en Lyon con los líderes de la Unión el pasado día 8. También esas sillas se quedaron vacías, en plena crisis económica y cuando la UE necesitaba pulir las relaciones comerciales con China y atraérsela a los acuerdos para la lucha contra el cambio climático.

Hu Jia tiene 35 años, es abogado y desde hace ocho meses se sienta en una celda. Ni siquiera su mujer pudo ocupar una silla en la Eurocámara. En una grabación de vídeo, dijo que los 50.000 euros del premio se destinarán a las familias de otros activistas presos.