Un grupo beduino secuestró a 25 policías egipcios en el Sinaí en protesta por la muerte de uno de los suyos
INTERNACIONAL
Un grupo de beduinos del nordeste de la península del Sinaí secuestró ayer a 25 policías egipcios y los liberó después de varias horas de cautiverio en una zona montañosa, cerca de Al Oja, un punto de paso entre Egipto e Israel. Los beduinos habían atacado el camión en que viajaban los agentes para protestar por la muerte de un miembro del grupo nómada en un tiroteo con agentes policiales el pasado lunes.
Según la agencia oficial Mena, el fallecido era un traficante de droga. Pero su muerte provocó la cólera de numerosos clanes de beduinos del Sinaí, varios cientos de los cuales sitiaron el lunes un puesto de policía en Al Madfuna, una pequeña localidad egipcia cercana a Israel, hiriendo a un oficial y a tres agentes. En la refriega también resultaron levemente heridos cuatro beduinos.
Varios cientos de beduinos también se manifestaron ayer cerca de la frontera con Israel, disparando al aire y quemando neumáticos, como protesta por la actuación policial. Al parecer, los hechos fueron protagonizados por beduinos de la tribu Tarabin.
El Gobierno de El Cairo mantiene unas relaciones difíciles con los beduinos, divididos en unos 15 clanes en la zona del Sinaí, la amplia península desértica limítrofe con la franja de Gaza e Israel. En esa región son habituales los enfrentamientos, a veces sangrientos, entre los nómadas del desierto y policías egipcios. Algunos clanes sufrieron una dura represión tras una oleada de atentados perpetrados entre el 2004 y el 2006 contra varias localidades turísticas egipcias del mar Rojo. Los intentos de acercamiento entre las autoridades egipcias y los clanes han fracasado hasta ahora.
Los beduinos dicen que son víctimas de discriminación y el Gobierno egipcio los acusa de hacer contrabando. Numerosas organizaciones defensoras de los derechos humanos han denunciado la desproporción de la actuación de las fuerzas de seguridad y arrestos «arbitrarios». Los 250 kilómetros de frontera entre Egipto e Israel a lo largo del desierto del Sinaí se han convertido en un importante punto de paso para la inmigración ilegal y el tráfico de droga.