Tomó militarmente un aeropuerto y advierte que sacará los tanques a la calle
12 nov 2008 . Actualizado a las 02:00 h.En las últimas 48 horas, y al menos en tres estados diferentes, el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, amenazó con desconocer resultados de las elecciones de gobernadores y alcaldes que se celebrarán el próximo domingo día 23.
En su campaña electoral, sus amenazas no distinguen regiones, ni entre enemigos o aliados disidentes. En un mismo día, y en actos transmitidos por la estatal Venezolana de Televisión (VTV), acusó a su antiguo aliado Ramón Martínez, gobernador del estado de Sucre, de traidor, y anunció una toma militar de un aeropuerto, que fue cumplida menos de 24 horas después.
En Carabobo, a unos 130 kilómetros de Caracas, señaló que sacaría «los tanques a la calle» si el candidato opositor, el ex gobernador Fernando Salas, gana los comicios, como indican los sondeos.
Pero el objetivo fundamental del presidente es el estado de Zulia, que jamás fue gobernado por la formación del Gobierno, el Partido Socialista Unido de Venezuela. Chávez ha visitado esa zona más de veinte veces en las últimas dos semanas, y dijo que su «misión» es «meter preso a Manuel Rosales».
Rosales, actual gobernador del estado, es el principal líder de la oposición. Compitió contra Chávez en las presidenciales del 2006, perdiendo por casi tres millones de votos. No puede volver a postularse para la gobernación, pues solo se permite hacerlo por un máximo de dos períodos continuos, pero aspira a la alcaldía de la capital del estado, Maracaibo.
A su vez, uno de sus delfines, su vicegobernador, Pablo Pérez, aspira a la gobernación. Ambos llevan, según las encuestas, amplia ventaja sobre los oficialistas, pese a que el candidato del PSUV, Giancarlo Di Martino, es el alcalde de Maracaibo y tiene una gestión reconocida.
Desventaja
Y es que por primera vez, el presidente parte en situación de desventaja en unas elecciones. Las empresas de opinión dan a la oposición posibilidades de controlar entre cinco y diez de los estados en liza.
Adicionalmente, movimientos chavistas disidentes pueden llegar al poder en un número de estados de entre tres y siete. Si se cumplen los pronósticos más extremos contra Chávez, quedará en franca minoría en el país; esto imposibilitaría intentar aprobar, incluso por medios extraconstitucionales, la reelección indefinida, su plan para el referendo de reforma constitucional de diciembre del 2007, en el que fue derrotado en las urnas.
Incluso, señala Óscar Schemel (director de la firma encuestadora Hinterlaces), si se cumpliera un escenario intermedio (siete gobernaciones para la oposición) estas serían donde se concentra un 70% de los 26 millones de habitantes de Venezuela.
Además, Schemel dice que la oposición tiene posibilidades de ganar las alcaldías de las veinte ciudades más pobladas del país, y cinco de los seis municipios de los que se compone Caracas: una verdadera debacle para un partido que ganó 21 de 23 gobernaciones en el 2004, y todos los escaños en las parlamentarias del 2005, en medio de un boicot de la oposición a los comicios, por acusaciones de fraude contra el Consejo Nacional Electoral.
Amenazas y recursos públicos
En un país donde el presidente amenaza frecuentemente y encadena a los medios diariamente para dar a conocer sus posiciones, las advertencias de Chávez han pasado relativamente desapercibidas entre la población, aunque los líderes políticos no las han desestimado.
Además, son tan recurrentes las denuncias sobre ventajismo y uso de recursos públicos a favor de los candidatos oficialistas que el CNE, al que se acusa de parcial, abrió una investigación contra la VTV.
Luis Miquilena, un veterano político, que fue mentor de Chávez y su ministro del Interior antes de romper con él presidente en el año 2002, señala que el mandatario venezolano quiere «embochinchar [alborotar] las elecciones [?] y lo que pasa es que mucha gente que creía en él ha dejado de hacerlo, y ese número de personas es cada vez mayor».
Al mismo tiempo, Luis Vicente León, director de la encuestadora Datanálisis, afirma que más allá de las amenazas, Hugo Chávez trata de polarizar a sus huestes, aunque a nivel de los no convencidos, que representan una franja de casi la mitad del electorado, el mensaje tiene un efecto negativo.
«A nivel general ese discurso de confrontación que tuvo tanto éxito parece no estarle dando resultado en esta oportunidad», manifiesta Luis Vicente León.