Sarah Palin ruega a Dios que si hay una puerta abierta para ella en la Casa Blanca no le permita perderla
INTERNACIONAL
La historia demuestra que para sentarse en el sillón del número 1600 de Pensilvania Avenue, es decir en la Casa Blanca, los políticos son capaces de recurrir a casi cualquier estrategia. Sin embargo, ninguna de ellas es tan original como la de la gobernadora de Alaska y ex candidata republicana a la vicepresidencia, Sarah Palin, que en una entrevista concedida el pasado lunes a la cadena Fox aseguró que sus anunciadas aspiraciones presidenciales dependerán directamente del Creador.
«Yo pienso: Dios, si hay alguna puerta abierta para mí en alguna parte, yo pienso, no me dejes perderme esa puerta», aseguró la ex candidata durante la emisión del programa.
Acusada por muchos republicanos de ser la causa directa del fracaso del senador por Arizona, no es de extrañar que la antigua compañera de McCain haya preferido poner en manos de la Providencia su futuro político en vez de en las de sus propios compañeros de partido. «Si hay una puerta abierta en el 2012 o cuatro años más tarde, y si es algo bueno para mí y para mi familia [?], entonces entraré por esa puerta», ratificó Palin, que dijo además que siempre recurre a su fe para guiarse.
Unas palabras con las que Palin, quien tiene previsto un rosario de intervenciones en varias televisiones nacionales para lavar su imagen, pretendería además acallar los rumores que apuntan a su exceso de protagonismo como una de las razones el fracaso de la candidatura republicana.
«La gente intenta culparme, pero yo sé que el colapso económico tuvo mucho más que ver con nuestra derrota que mi propia personalidad», aseguró ayer en otra entrevista en la cadena liberal NBC.
Aún así, muchos son los dedos que apuntan a esta ferviente creyente, madre coraje, pero sobre todo, estereotipo de la América más conservadora, como la verdadera responsable de la caída de McCain por las numerosas controversias en las que se vio envuelta desde el momento de su designación.
Una de las más vidriosas se refiere al supuesto uso indebido de fondos de su partido para renovar su vestuario, algo que le habría costado a los republicanos cerca de 150.000 dólares. «Yo no pedí esa ropa. No pregunté por ella. Hubiera sido feliz si hubiera podido llevar mi propia ropa desde el primer día», aseguró la gobernadora, que ya adelantó que su nuevo ropero será donado a la caridad.