El gallego viajaba con su esposa a la isla sureña de Phuket, pero el regreso de su luna de miel se vio truncado por las protestas contra el Gobierno de Bangkok
31 ago 2008 . Actualizado a las 02:00 h.Óscar Antelo y su esposa eligieron Phuket, al sur de Tailandia, como destino para disfrutar de su luna de miel. Lo que desconocían era que el viaje de vuelta hacia Santiago después de pasar dos semanas de ensueño en la isla se convertiría en una auténtica odisea. Las protestas para forzar la dimisión del primer ministro tailandés, Samak Sundaravej, se recrudecieron el viernes y provocaron la cancelación de vuelos desde Phuket, una de las principales zonas turísticas.
«Parece ser que la situación se está tranquilizando», nos decía ayer con cierta resignación el santiagués Óscar Antelo desde el autobús en el que viajaba con los otros 53 españoles hacia la capital, Bangkok. Les esperaban 14 horas circulando por carreteras secundarias para evitar toparse con barricadas que les impidiesen salir de la ciudad. «Nos hemos encontrado con el Ejército en el camino pero nos ha dejado continuar», asegura Antelo por teléfono a La Voz.
Los españoles que viajaban a bordo de los dos autobuses esperaban llegar en la madrugada de ayer (hora local) a un hotel en Bangkok. Allí esperarían casi dos días (hasta las doce de la noche del lunes) para poder coger un vuelo hacia Madrid. Como ellos, son miles los turistas extranjeros que se encuentran atrapados en la isla tailandesa, uno de los lugares donde más conflictivas son las protestas.
Dificultades en el aeropuerto
«Mi esposa y yo salimos ayer [el viernes] a las seis de la tarde hacia el aeropuerto. Las barricadas nos cortaron el paso y tuvimos que caminar durante una hora con las maletas a cuestas para llegar a tiempo», relata Antelo nervioso al recordar lo que había pasado. La situación que se encontraron al llegar al aeródromo fue «desesperante», «casi no se podía avanzar por las calles porque estaban abarrotadas de manifestantes que nos impedían caminar». Las condiciones meteorológicas tampoco ayudaron a la pareja gallega. «Aquí hace muchísimo calor, es difícil que lo puedas imaginar», dicen.
Al llegar se encontraron con las puertas del aeropuerto cerradas. «Tuvimos que saltar unas vallas de unos 3 metros de altura; lo peor fueron los niños, las personas mayores y varias mujeres embarazadas que tuvieron dificultades para poder saltar», recuerda el compostelano. Entre los turistas españoles hay «unos ocho niños» y también «mucha gente mayor», relata Antelo.
Dentro del aeropuerto las únicas personas con las que se encontraron fueron los militares. «No había personal de la compañía, ni nadie que nos explicara lo que podíamos hacer», dijo. La falta de información fue total durante toda la jornada del viernes. Además el idioma se convirtió en otra barrera para los españoles. «No había nadie que hablara español y nuestro inglés es muy limitado, pero al final pudimos contactar con un guía turístico que nos está ayudando y está ahora viajando con nosotros», explica.
Sin ayuda de la Embajada
«La Embajada española en Tailandia no nos ha ayudado en nada», lamenta el gallego. «Hemos llamado a un montón de sitios y nos han dicho que salvo que estalle una guerra civil ellos no nos pueden ayudar en nada», asegura. «Que nos buscásemos la vida, vamos», dice el gallego con indignación. Ni siquiera contaron con el apoyo de la policía tailandesa. «Varios agentes nos empezaron a grabar con el móvil y nos decían que este no era su problema», relatan.
Pero Antelo y otros 18 turistas españoles no se rindieron ante las adversidades. Su objetivo era salir, primero de Phuket y después abandonar el país rumbo a España. «Conseguimos dos autobuses y nos recorrimos todos los hoteles de la ciudad buscando españoles para que salieran con nosotros de la ciudad», recuerda. «Ahora estamos más tranquilos, pero fueron momentos muy difíciles para todos». El viaje hacia Bangkok, donde los vuelos no han sido por el momento cancelados, estaba transcurriendo con normalidad. «Es impresionante, estamos en carreteras secundarias e incluso hemos atravesado una selva», cuenta Antelo.
Ahora solo esperan no encontrar más obstáculos en el camino y que el periplo llegue a su fin. El gallego desea que «podamos volar todos desde Bangkok hacia Madrid». Los enlaces del anterior vuelo ya los han perdido, pero «esperemos que sea cierto que hay vuelos y que nos solucionen el viaje para poder llegar cuanto antes a Madrid, y luego a Santiago», dice Antelo con cansancio y desesperación.