El presidente pakistaní cancela su viaje a China e insiste en que no tiene intención de dimitir ni tolerar un recorte de poderes.
07 ago 2008 . Actualizado a las 15:04 h.Los partidos de la coalición de Gobierno paquistaní han decidido proceder próximamente a un «impeachment» contra el presidente de Pakistán, Pervez Musharraf, según han informado hoy varias fuentes de esas formaciones.
La decisión llega después de dos días de largas conversaciones entre los líderes del gubernamental Partido Popular (PPP), Asif Zardari, y de la Liga Musulmana-N (PML-N), Nawaz Sharif, a las que asistieron también las otras formaciones minoritarias de la coalición. Según la cadena privada «Geo TV», Sharif y Zardari harán oficial esta decisión durante la jornada de hoy.
Fuentes de la PML-N consultadas por esta cadena han sugerido que la moción de destitución contra Musharraf podría tener lugar el próximo día 11 de agosto en el Parlamento nacional. El presidente ha declarado en repetidas ocasiones en las últimas semanas que no piensa dimitir o tolerar un recorte de poderes, ni tampoco exiliarse. Sin embargo, ha decidido anular su viaje a China para asistir a la inauguración de los Juegos Olímpicos para seguir de cerca esta situación.
Musharraf llegó al poder en octubre de 1999 a través de un golpe de Estado militar y emprendió una carrera armamentística nuclear apoyado por Estados Unidos, que ha sido uno de sus aliados clave desde los ataques del 11 de septiembre. Pero su popularidad bajó después de que en noviembre de 2007 destituyó a los jueces de la Corte Suprema y declaró el estado de excepción para asegurar su reelección como presidente. El pasado 18 de febrero su partido perdió las elecciones legislativas y desde entonces cohabita en un ambiente tenso con un gobierno que antes estaba en la oposición.
Hasta ahora la coalición se mostraba dividida sobre la destitución del jefe de Estado: mientras el PML-N estaba a favor, el Partido del Pueblo Pakistaní (PPP) del viudo de Bhutto no veía mal su permanencia en el poder si se le retiraban ciertas prerrogativas. El principal conflicto entre Musharraf y el gobierno es el de los jueces de la Corte Suprema, en particular la suerte del ex presidente Iftikhar Muhammad Chaudhri.
La coalición en el poder ha prometido restablecer en sus funciones a los jueces destituidos por Musharraf en 2007. Pero el presidente, reelegido de manera controvertida el pasado octubre, teme que estos magistrados se pronuncien de nuevo sobre la legitimidad de su mandato. Si el Parlamento restituye a los jueces, la Corte Suprema podrá, en teoría, volver a juzgar de ilegal el nuevo mandato de cinco años de Musharraf y comenzar un proceso de destitución.
Ahora hay que elaborar un «acta de acusación» contra Musharraf y someterla al Parlamento, donde debe recibir el apoyo de al menos la mitad de los diputados. Después, el presidente de la Asamblea Nacional, la cámara baja del Parlamento, deberá informar al jefe de Estado y pedirle que se defienda. En teoría, a Musharraf le queda el derecho constitucional de disolver el Parlamento y volver a imponer el estado de excepción.
El presidente paquistaní sigue disfrutando del apoyo de Estados Unidos, que lo considera un aliado clave en su «guerra contra el terrorismo», principalmente en el vecino Afganistán.