Un libro identifica al ex presidente como espía de la Unión Soviética
06 jul 2008 . Actualizado a las 02:00 h.La vieja sombra de la polémica que acechaba al viejo héroe de la democracia y ex presidente polaco Lech Walesa cobra forma en un libro publicado por dos jóvenes estudiantes del Instituto de la Memoria Nacional, un centro de investigación sufragado por el Estado que estudia los crímenes nazis y comunistas en Polonia.
El libro, firmado por Slawomir Cienckiewicz y Piotr Gontarczyk y titulado SB y Walesa. Contribución para una biografía, pretende demostrar que Walesa era un agente de la SB -los servicios secretos de la Unión Soviética que conseguían información para aplastar a sus opositores- y que trabajaba bajo el seudónimo de Bolek. Esta afirmación se basa en documentos sobre la SB de entre 1970 y 1972 referentes a Bolek, un agente muy activo en la época que los autores identifican con Walesa, el cual durante su etapa como presidente solicitó ciertos documentos pertenecientes a la agencia de inteligencia comunista, de los cuales solo devolvió una parte.
La polémica, que surgió por un fragmento del libro filtrado en un periódico conservador -que lleva varios días circulando por Internet-, ha removido la sociedad polaca y las reacciones no se han hecho esperar. Walesa, que ya fue absuelto de un presunto delito de colaboración con la SB, los ha llamado fanáticos y ha calificado el material de mentiras. En su contra están antiguos miembros del sindicato Solidaridad, fundado por Walesa, y compañeros en las protestas comunistas de los ochenta, uno de los cuales afirma que el ex presidente admitió haber trabajado con la policía secreta mientras era sindicalista. Algunos funcionarios de la época de la Oficina de Protección Estatal secundan que Walesa jamás devolvió parte de los archivos, aunque otros oficiales aseguran que no hubo robo posible, ya que el material que le cedieron al entonces presidente solo eran copias.
En su defensa se encuentra un nutrido grupo de intelectuales que en una carta abierta han tachado esta polémica de «campaña de denigración» contra Walesa ideada por los hermanos Kaczynski para obtener réditos políticos. Este grupo recibió el apoyo público del primer ministro polaco, Donald Tusk, quién declaró: «Hay políticos que quieren demostrar que Walesa fue un agente provocador de la policía secreta [...] y que todo lo que pasó en los años ochenta fue ideado por el KGB en Moscú. Eso es un punto de vista peligroso, porque es político, no histórico».
Por su parte, la vicedirectora del Instituto de la Memoria Nacional, Maria Dmochowska, escribió personalmente al ex presidente Walesa para comunicarle que sentía profundamente el contenido de la publicación y que le generaba vergüenza y rabia el hecho de que se publicara bajo el nombre del organismo, algo que asegura que no debería ser así. «Los días de interrogatorios y caza de brujas han pasado», declaró.
Nobel y símbolo democrático
La figura de Lech Walesa representa un pasado sindicalista, una presidencia atacada por la derecha más dura y parte de la izquierda, y un carácter políticamente incorrecto. Aun así, en las tiendas todavía se pueden ver camisetas con su imagen titulada «100% rebelde». Ha sido premio Nobel de la Paz en 1983 y siete años después el presidente responsable de la transición de la dictadura a la democracia del país, tratando de dejar atrás el cruento pasado que ahora parece volverse contra él.