Gordon Brown no tiene motivos para festejar su primer año como inquilino de Downing Street
INTERNACIONAL
Con las primeras indicaciones de que la imagen pública del primer ministro británico Gordon Brown no era todo lo buena que deseaban los gurús políticos de Downing Street, allá por el fin del verano del año pasado, el mensaje que recorría los corros laboristas en Westminster era el de «hay que darle tiempo». Principalmente porque llegaba al poder arrastrando el tema de Irak, «herencia cutre» del anterior premier, Tony Blair.
Pues bien, ahora que se cumple el año en el poder -mañana viernes-, no es que haya mejorado la imagen pública de Brown, sino que ha descendido a niveles que nadie pensaba que un político moderno, arropado por la avanzada ciencia del márketing, pudiera llegar.
Encuestas
Si existe el infierno de Dante, Brown se encuentra en su punto más profundo. Una encuesta publicada ayer por The Guardian resalta que solo para un 2% de los británicos ha mejorado su impresión sobre Brown en este tiempo, mientras que para un 49 % ha ido a menos. El 19% de la gente que votó laborismo en el 2005 cree que el estilo personal del premier ha mejorado si se compara con el de Blair, mientras que el 67% cree que ha empeorado. Y quizás lo que es peor, solo un 31% cree que sus políticas son mejores, mientras que un 54% opina que son peores.
Además, el apoyo nacional al Partido Laborista es del 25%, tan exiguo que bate un récord histórico. El apoyo al laborismo únicamente ha bajado cinco veces en su historia del 30%, y de estas, tres veces han ocurrido en los últimos cuatro meses.
Si esta tendencia se reflejara en unas elecciones generales, los conservadores de David Cameron conseguirían unos 400 escaños frente a unos 200 laboristas.