Los buzos no encuentran supervivientes dentro del ferry hundido con 800 ocupantes en Filipinas

EFE

INTERNACIONAL

Sólo hay 34 supervivientes mientras los servicios de rescate ya han encontrado decenas de cadáveres.

24 jun 2008 . Actualizado a las 14:41 h.

Los buceadores encontraron hoy decenas de cadáveres y ningún superviviente en el interior de buque que se hundió el sábado en la región central de Filipinas con más de 800 personas a bordo a causa del tifón que azotó el archipiélago.

Las víctimas mortales del naufragio fueron halladas flotando en varios de los compartimentos después de que los buzos de la Armada y del servicio de Guarda Costas consiguieran abrir boquetes en el casco y localizaran aberturas para penetrar en el transbordador de siete plantas.

El portavoz de la Armada filipina, teniente coronel Edgardo Arévalo, declaró a la prensa, que los buceadores no pudieron determinar la cantidad de cadáveres que había dentro del barco debido a la oscuridad, aunque precisó que eran «muchos» y que algunos tenían puestos los chalecos salvavidas.

«Estaba demasiado oscuro dentro para poder decir cuantos eran niños o mayores, pero los buceadores han señalado que la mayoría flotaban y que quedaron atrapados», explicó el portavoz militar.

En el transbordador, «Princess of Stars» de unas 24.000 toneladas y propiedad de la naviera filipina Sulpicio Lines, iban a bordo un total de 862 personas, incluidos 111 tripulantes, cuando zozobró a unos tres kilómetros al sureste de la isla Sibuyan.

Hasta hoy al mediodía, tan sólo habían sido localizados por aldeanos, barcos de pesca o los servicios de rescate, un total de 43 supervivientes del desastre marítimo, que podría ser el más grave ocurrido en Filipinas desde diciembre de 1987, cuando cerca de 4.400 personas perecieron al chocar el ferry «Doña Paz» contra un petrolero.

Algunos de los supervivientes han relatado que en torno a un centenar de personas se arrojaron al agua en medio de la tempestad, antes de que el buque escorase y se hundiera parcialmente en menos de media hora. «Parece que los pasajeros dudaron si tenían que echarse a esas aguas revueltas», apuntó el portavoz.

Arévalo indicó que, aparentemente, algunas de las personas que se quedaron dentro del buque, murieron asfixiadas tras sobrevivir inicialmente al hundimiento.

Las tareas de rescate que llevan a cabo cerca de una veintena de buceadores se centran ahora en sacar hasta la superficie los cadáveres, con cautela para evitar que el buque, del que asoma la proa, se hunda del todo y vierta los casi 100.000 litros de combustible que tiene en sus depósitos.

«Está siendo difícil abrir todos los compartimentos del barco porque hay que pensar también en la seguridad de los buceadores», apuntó el portavoz de la Armada.

Entretanto, al menos ocho embarcaciones de la Armada y del servicio de Guarda Costas rastreaban por tercer día consecutivo, y con la ayuda de helicópteros, las aguas de la región central del archipiélago, especialmente las próximas a las islas de la provincia de Romblón y a la costa de la vecina Masbate.

En tierra firme, al menos 224 personas han muerto y otras 374 han sido dadas por desaparecidas a causa de las riadas y los aludes provocados por el tifón a su paso por regiones del centro y del sur de Filipinas, según datos facilitados por la Cruz Roja.