Hillary Clinton intenta robarle a Obama los superdelegados

Tatiana López

INTERNACIONAL

03 jun 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

115 días, 56 estados y apenas unas horas antes de que Montana y Dakota del Sur pongan hoy fin a la eterna lucha por la nominación del Partido Demócrata, Hillary Clinton volvía reinventar su última estrategia para vencer a Barack Obama: robarle sus superdelegados. Así se desprende al menos de su última intervención en la que la senadora de Nueva York aseguró ante la prensa que «lo bueno de los superdelegados es que siempre pueden cambiar de opinión».

Unas declaraciones hechas poco después de que la senadora por Nueva York conociera su victoria en el estado libre asociado de Puerto Rico -con casi un 69% de los votos-. Pero, el triunfo entre los boricuas no tendrá casi efecto en el recuento final, Obama cuenta en estos momentos con 2.071 delegados frente a los 1.915 de Hillary.

Estrategia final

El éxito de la senadora podría, sin embargo, servir como justificación en su determinación de llegar hasta la convención nacional de su partido en agosto. Más concretamente, y según algunos medios , la mujer de Bill Clinton podría utilizar el oxígeno de Puerto Rico para el desarrollo de una estrategia final con la que convencer a su partido de su supuesta «electo-avilidad» por encima de Barack Obama.

«Todavía no ha llegado la hora de mi obituario» aseguraba ayer. Eentre las razones aducidas por Hillary Clinton para continuar en la carrera destacan su capacidad de sintonizar con el electorado obrero y su supuesta superioridad en los votos populares. Dos teorías tan discutibles como efectivas: nada aterra más a los demócratas que perder a la clase media o contradecir a la voluntad popular.

Ella sabe que su rival no podrá cantar victoria sin la ayuda de los superdelegados -a quien la semana pasada Howard Dean, presidente del partido, instó a tomar determinación esta semana-. Unos 200 de los alrededor de 800 superdelegados no han hecho todavía público su voto, pero se espera que tras las primarias de hoy comienzan a tonar definitivamente partido por uno de los dos candidatos.

El miedo a que las especulaciones de la ex primera dama consigan calar en las bases del partido llevaban al equipo de Obama a entrar al trapo de la ex senadora, a quien acusan de manipular la realidad en su propio beneficio. Así pues, y mientras que el último correo electrónico enviado por la candidata asegura que al menos 17 millones de estadounidenses «han confiado en mí lo que me convierte en la aspirante a la nominación demócrata más votado de la historia del partido», un dato por lo demás irrelevante ya que ni el las elecciones primarias ni en las generales gana el que más votos tiene sino el que junta más delegados. Desde las filas de Obama se contraataca asegurando que, de haberse contado los votos de caucus como Iowa, sería el líder afroamericano la opción más votada.