La organización proderechos humanos Reprive acusó ayer a Estados Unidos de utilizar al menos 17 barcos como cárceles flotantes para retener a sospechosos de terrorismo, en condiciones secretas y al margen de la legalidad internacional. Un portavoz del Pentágono rechazó el informe, adelantado por el diario británico The Guardian .
El texto denuncia más de doscientos nuevos casos de traslado de sospechosos islamistas desde el 2006, cuando George W. Bush aseguró que su país había puesto fin a ese tipo de prácticas.
Desde el 2001, Washington puede haber utilizado hasta un total de diecisiete barcos como cárceles flotantes, entre ellos los buques Bataan y Peleliu . Los presos son interrogados a bordo de esos buques y luego enviados a centros de detención en terceros países, afirman los autores del informe. Las autoridades de Londres son acusadas de complacencia con esta práctica, ya que esos buques han operado alrededor de la isla británica de Diego García, en el océano Índico.
En su informe, Reprive llama la atención sobre las actividades del buque Ashland a principios del 2007, cerca de las costas de Somalia, en un intento, según esta organización, de capturar miembros de Al Qaida. Fuerzas militares de Somalia, Kenia y Etiopía secuestraron por aquel entonces a numerosos individuos.