Mientras, dos mujeres que habían quedado atrapadas entre los escombros del devastador terremoto registrado en China hace una semana fueron rescatadas hoy vivas.
19 may 2008 . Actualizado a las 18:47 h.Más de 200 trabajadores han quedado enterrados bajo avalanchas de lodo en los últimos tres días mientras reparaban carreteras de las áreas afectadas por el terremoto del pasado lunes en la provincia suroccidental de Sichuan.
Según informa hoy la agencia oficial Xinhua, los sepultados trabajaban en la reparación de las vías de comunicación, según dijo un funcionario del Ministerio de Transportes chino. Además, dos máquinas y seis vehículos quedaron también enterrados en el fango, añadió la citada fuente.
El terremoto de 8 grados de intensidad en la escala abierta de Richter que sacudió el lunes pasado la provincia de Sichuan, ha causado al menos 30.000 muertes, según los últimos datos oficiales, aunque se teme que la cifra aumente por el gran número de desaparecidos.
Rescatadas hoy dos mujeres
Dos mujeres que habían quedado atrapadas entre los escombros del devastador terremoto registrado en China hace una semana fueron rescatadas hoy vivas, informó la agencia oficial de noticias Xinhua.
Los expertos hallaron viva a Wang Fazhen, de 50 años, entre las ruinas de un edificio residencial de la Mina de Carbón de Tianchi, a las 10.30 hora local (04.30 en España), y fue extraída de entre las ruinas 40 minutos más tarde con débiles síntomas de vida. La víctima fue trasladada al hospital de inmediato.
Los equipos de rescate dijeron que sus equipos de detección de movimiento enviaron señales que indican que podrían haber otros tres supervivientes en el lugar donde Wang fue encontrada.
Otra mujer, Li Lingcui, de 61 años, fue también salvada de entre los escombros en el distrito de Beichuan, en una zona cercana al epicentro, diez minutos después del rescate de Wang. Según los equipos que la rescataron, Li estaba consciente cuando la extrajeron, pero Xinhua no ha dado más detalles sobre su estado de salud.
El lunes pasado China vivió su peor catástrofe natural en tres décadas, un seísmo de magnitud 8 en la escala abierta de Richter que ha dejado hasta ahora más de 30.000 muertos y 200.000 heridos, con una devastación que los expertos equiparan al terremoto de Tangshan (1976), cuando murieron 240.000 personas.