El primer ministro británico, Gordon Brown, fue acusado ayer en los Comunes por el líder de la oposición, David Cameron, de haber perdido el control del laborismo en Escocia. Brown ni apoyó ni rechazó el llamamiento de la líder laborista escocesa, Wendy Alexander, para convocar un referendo sobre la independencia de Escocia.
El pasado fin de semana, la líder laborista en Escocia pidió al Partido Nacionalista Escocés (SNP) y a su líder y ministro principal de Escocia, Alex Salmond, que convoque ya un referendo sobre su independencia para poner fin a la incertidumbre sobre el futuro de Escocia.
La oposición aprovechó la comparecencia de Brown en los Comunes para conocer de primera mano si está de acuerdo o no con su compañera escocesa. Su respuesta fue ambigua y poco clara. Pero sorprendió que negara a la Cámara que Alexander hubiera pedido una consulta independentista. Cameron insistió y acusó al premier de «perder contacto con la realidad» y de no controlar a los laboristas escoceses.