Putin se hace con el mando de Rusia Unida

Stefan Voss

INTERNACIONAL

El cargo lo blinda ante la posibilidad de que Medvédev intente arrinconarlo

16 abr 2008 . Actualizado a las 10:21 h.

En comparación con las sesiones maratonianas del Partido Comunista, la nueva formación del Kremlin se ha dado bastante prisa. El congreso de Rusia Unida puso la directa y el presidente saliente de Rusia, Vladimir Putin, apenas necesitó ocho minutos para aceptar presidirlo. Ni tres minutos después, el hasta ahora jefe del partido, Boris Gryzlov, lo nombró su sucesor. No hizo falta que los delegados levantaran la mano: su ovación fue suficiente.

En el elegante centro comercial de Gostinny Dwor, cerca de la Plaza Roja, Putin abandonó el podio a paso rápido. Pero la imagen lo dice todo: se va para permanecer en el poder. Lo primero que hará su sucesor, Dmitri Medvédev, cuando jure el cargo el próximo 7 de mayo, será nombrar a Putin jefe del Gobierno. Al día siguiente, el Parlamento (en el que Rusia Unida cuenta con una mayoría de dos tercios) lo ratificará.

La casta de funcionarios destacados cuyo futuro político está ligado a Putin puede sentirse vencedora. Su representante, presidente de la Duma y hasta ahora jefe del partido Gryzlov, llevaba mucho tiempo pidiendo un tercer mandato de Putin, después lo declaró «líder nacional» y ahora lo celebra como una especie de secretario general del partido.

Los politólogos del Kremlin hablan del desarrollo de una democracia parlamentaria con un jefe del Gobierno fuerte y un partido gobernante. Pero hasta alcanzarlo queda un largo camino. En lugar de eso, las maniobras de Putin, obligado a abandonar la jefatura del Estado tras dos mandatos consecutivos, parecen más bien una forma de perpetuarse en el poder sin necesidad de modificar la Constitución.

Aunque Putin subrayó más de una vez que el futuro presidente Medvédev mantendrá todas las competencias que él tenía, se ha asegurado una posición central en la cúpula del poder ruso. En el caso de que, por cualquier motivo, se produjera una ruptura entre estos dos viejos aliados, Medvédev podría destituir a Putin como jefe del Gobierno, pero necesitaría la aprobación del Parlamento, dominado por Rusia Unida.

Muchos funcionarios destacados esperan que el liberal Medvédev no sea más que una solución de paso y que, antes o después, Putin regrese. Pero son puras especulaciones. También podría ocurrir que el dúo Putin-Medvedev haya encontrado el camino de seguir tirando del carro de Rusia Unida.

Ninguno de los dos ha querido comprometerse del todo con el «partido de arribistas», como lo definió Putin en noviembre del 2007, y tanto él como Medvédev tienen sus dudas sobre si se afiliarán a la formación que tiene por emblema un oso polar. Y es que estos dos osos quieren peces, pero sin mojarse.