Los cubanos ya pueden tener teléfonos móviles

Efe

INTERNACIONAL

Hasta el momento sólo podían disponer de teléfonos móviles los extranjeros y funcionarios locales de organismos oficiales.

28 mar 2008 . Actualizado a las 20:31 h.

El presidente de Cuba, Raúl Castro, ha dado nuevos pasos en el proceso de reformas que anunció al asumir el Gobierno hace un mes con el anuncio hoy de la telefónica estatal de que los cubanos, a título personal, podrán tener móviles.

Las autoridades han hecho del sector de los electrodomésticos de consumo y las telecomunicaciones el punto de arranque para eliminar el «exceso de prohibiciones» que, con el paso de los años, se han enquistado y generado situaciones que el propio Gobierno califica de «absurdas».

La Empresa de Telecomunicaciones de Cuba (ETECSA) informó hoy en una nota publicada en el diario oficial «Granma» de que los cubanos podrán conseguir legalmente sus teléfonos móviles, un servicio que hasta ahora sólo estaba al alcance de empresas, organismos del Estado y extranjeros.

Ésta es la segunda medida conocida que ha tomado el Gobierno desde que el pasado 24 de febrero Raúl Castro sucedió en la dirección del país a su hermano y líder cubano, Fidel Castro, quien abandonó el cargo tras casi medio siglo en el poder.

El Ministerio de Comercio Interior dio luz verde la semana pasada a la venta libre, a partir del próximo 1 de abril, de ordenadores y varios artículos electrónicos, como equipos de reproducción de vídeo y televisores.

Según el anuncio realizado hoy, los cubanos podrán contratar el servicio en la modalidad de prepago, aunque, al igual que los artículos electrónicos autorizados, en pesos convertibles (CUC, 1 peso=1,08 dólares, 0,68 euros).

De acuerdo con fuentes de la compañía, dar de alta actualmente una línea de telefonía celular cuesta 111 cucs (76 euros) con un crédito inicial de 10 cuc (7 euros), en un país donde el salario promedio ronda los 400 pesos cubanos -moneda con un valor 24 veces menor que un CUC y equivalente a unos 10 euros-.

En las tiendas de ETECSA en La Habana hoy no sabían si ese precio se mantendrá ni cuándo entrará en vigor la medida, algo que tampoco precisa la nota divulgada.

«Granma» remite los detalles de la puesta en marcha y control «de manera ordenada y progresiva» de esta medida a regulaciones que serán emitidas «próximamente», aunque la compañía dará prioridad a los municipios «con más baja densidad telefónica» y en una primera etapa opta «por soluciones que permitan el uso colectivo de este servicio».

ETECSA prevé que aquellos que ya poseían un teléfono contratado por «vía indirecta», es decir a través de un tercero autorizado, puedan cambiar a su nombre la titularidad del servicio, con lo que se regulariza una situación generada aprovechando los resquicios de la legislación pero con múltiples inconvenientes.

«La línea mía pertenecía a una firma, pero me quedé sin ella recientemente porque la firma cerró su contrato con Cubacel», dijo a Efe una trabajadora de un restaurante llamada Yamila.

Esta ciudadana ve la medida como una forma para acabar con este tipo de problemas, y afirma que sus compañeros de trabajo tienen sus teléfonos «bajo una de estas fórmulas».

«Pienso que lo pondrán en marcha pronto porque se deben haber dado cuenta que están perdiendo dinero. Al final va a disminuir el nivel de piratería en la calle porque lo que hace falta es resolver el problema y estar seguro de que tienes el servicio legal», dijo.

También con el ánimo de regularizar otros puntos grises, a principios de año se dictó una tabla de impuestos a los sobresueldos en divisas para los cubanos que trabajan para empresas extranjeras -ilegales pero permitidos-, y desde hace semanas los fármacos pueden ser comprados por los cubanos en cualquier farmacia y no sólo en la del barrio donde se vive.

Para Rosa María, desde hace dos años con un móvil que alquiló su yerno, un cubano residente en Estados Unidos, la decisión hoy anunciada «es un avance».

«Ya era hora de que los cubanos pudiéramos recibir ese servicio si lo pagamos con nuestro dinero», afirmó, no sin puntualizar que, de momento, no piensa traspasar el servicio a su nombre, prefiere esperar y, «de acuerdo a cómo lo vea, entonces decidiré».