Mujeres y menores de edad trabajan en Albania en el desmantelamiento de municiones y armas viejas para cumplir el objetivo del Gobierno de acelerar el ingreso del país en la OTAN. Esta hasta ahora desconocida actividad, llevada a cabo en pésimas condiciones por sueldos irrisorios y sin seguro, salió a la luz la semana pasada tras las explosiones en un depósito de municiones en Gërdec, cerca de Tirana. El número de fallecidos por el suceso ascendió ayer a 22, tras la muerte de una mujer en una clínica de Italia.
Desde hace años, Albania trata de cumplir la exigencia de la OTAN y de destruir unas 190.000 municiones antiguas almacenadas en 955 depósitos militares, repartidos por el país y heredados de la época comunista. En la fábrica de Gërdec trabajaban unos 200 obreros, de los cuales solo el dueño tenía seguro social. «Toda Albania trabaja en negro. Por un trozo de pan nos obligaban a meter la cabeza en el fuego», dice un trabajador.