Empresas de seguridad relevan a los mercenarios en los conflictos bélicos y sociales, informa la ONU

Virginia Hebrero

INTERNACIONAL

11 mar 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

Las empresas de seguridad privada que actúan en los países con conflictos constituyen una industria emergente y muy floreciente y están sustituyendo a los mercenarios tradicionales, indica un informe presentado ayer por el presidente del grupo de trabajo de la ONU sobre este fenómeno.

El mercenario del siglo XXI puede ser de cualquier país, pero se da una jerarquía que va «desde el norteamericano que gana 15.000 dólares mensuales hasta un peruano que por 1.000 dólares arriesga su vida», aseguró el experto, el español José Luis Gómez del Prado.

Precisó que estas empresas se presentan con frecuencia como humanitarias y presionan para obtener contratos de reconstrucción en países con conflictos, bajo la égida de la ONU.

«Por ejemplo, Blackwater [famosa por incidentes sangrientos en Irak que incluyen el asesinato de civiles] se presenta como 'una organización generosa que trabaja por la paz' y en EE.?UU. funciona bajo el paraguas de la International Peace Organization Asociation», señaló.

Jerarquía económica

Gómez del Prado dijo que entre los mercenarios hay una jerarquía. «Los estadounidenses, de empresas como Blackwater, son los que más ganan», seguidos por los de países de la Commonwealth. Después van los «de terceros países», entre los que citó a Chile, Honduras, Perú, Bulgaria, Polonia y Filipinas, y en la base de la pirámide están los iraquíes. Indicó que no hay datos exactos sobre los salarios, pero que cada vez son más bajos. En general, dijo, son militares o ex militares, «pues las empresas no van a emplear años y recursos en entrenarlos».

Según el informe, la expansión de este negocio va paralela a la globalización mundial, ya que las empresas de seguridad «funcionan como multinacionales» que buscan el mayor beneficio mediante la deslocalización y bajos costos.

Se ignora cuántos mercenarios de este nuevo tipo existen. «Las cifras más oficiales que tenemos son las ofrecidas por una agencia del Gobierno de EE.?UU., que calculó en 48.000 los guardias privados o subcontratistas que trabajan en Irak». Pero las empresas madres contratadas admiten que subcontratan a su vez a otras en el extranjero.

Violaciones en América Latina

El informe señala que en América Latina se da el «fenómeno emergente de la relación entre empresas de seguridad contratadas por transnacionales para la protección de sitios geoestratégicos claves para la extracción minera, de petróleo y de fuentes de agua», y las empresas confunden a menudo la legítima protesta social de las comunidades con actividades terroristas o delictivas y cometen violaciones de los derechos humanos.