Hamás reaccionó a estas amenazas afirmando que Israel «pagará un precio sin precedentes» si las lleva a cabo.
11 feb 2008 . Actualizado a las 15:10 h.Dirigentes israelíes amenazaron hoy con «liquidar» a los jefes del movimiento islamista palestino Hamás, pese a que el Estado hebreo vacila en lanzar una gran ofensiva contra la franja de Gaza para poner fin a los disparos de cohetes, por temor a quedar empantanado en el conflicto. «Hay que derrocar al régimen del Hamás, pulverizar a su fuerza militar y liquidar a todos sus dirigentes, sin hacer una distinción artificial entre los que llevan cinturones con explosivos y los que tienen un traje de diplomático», sostuvo el jefe de la comisión parlamentaria israelí de Relaciones Exteriores y Defensa, Tzahi Hanegbi.
«En los últimos años se produjo un importante acontecimiento estratégico. En nuestra frontera sur surgió una entidad terrorista fanática, una fuerza de vanguardia de Irán, decidida y entrenada, cuyo objetivo es agotarnos», afirmó. «Esta situación debe cambiar radicalmente», aseguró uno de los dirigentes del partido centrista Kadima, del primer ministro, Ehud Olmert, en una declaración a la radio pública.
Hamás reaccionó a estas amenazas afirmando que Israel «pagará un precio sin precedentes» si las lleva a cabo. «Esas amenazas no atemorizan al Hamas ni al pueblo palestino. El ocupante israelí debe saber que pagará un precio sin precedentes si comete semejante estupidez», declaró Sami Abu Zuhri, el portavoz del Hamas, que controla la franja de Gaza.
Zuhri sostuvo que los disparos de cohetes desde la franja de Gaza, a los cuales Israel responde con ataques mortíferos, estaban vinculados con «la escalada» israelí. «Si esta escalada prosigue, los cohetes continuarán», dijo. Israel se muestra reticente a lanzar una ofensiva terrestre en la franja de Gaza. que podría ocasionarle fuertes pérdidas en sus filas.
Comisión de Relaciones Exteriores
Según la radio israelí, el ministro de Defensa, Ehud Barak, reveló ante la comisión de Relaciones Exteriores y Defensa del Parlamento que había dado la orden al Ejército de prepararse para una operación de envergadura en Gaza y de «encarar las consecuencias» de una acción de ese tipo.
También pidió al Ejército que elaborase «otros medios de acción», y destacó que Israel no renunciaría a ningún medio que pudiera restaurar la calma y la seguridad en las localidades israelíes cercanas a Gaza. El ministro israelí de Infraestructuras, Binyamin Ben Eliezer, se mostró reservado respecto a la conveniencia de una operación terrestre. «El ejército israelí está preparado desde hace mucho tiempo para pasar a una ofensiva terrestre. Esta opción sigue siendo un último recurso. En este caso no se trata de dudas, sino de saber si semejante operación traerá la calma nuevamente a los habitantes de Sderot», dijo a la radio, en referencia a la ciudad israelí más golpeada por los cohetes palestinos.
«Por un lado existe la angustiante sensación de que no se puede seguir así, de que es necesario actuar. Por el otro, el temor a que el Ejército quede bloqueado en Gaza, a la pérdida de vidas humanas. Todo esto mientras el país sigue afectado por los errores de la guerra en Líbano», subrayó un alto funcionario israelí. Una comisión investigadora israelí señaló a finales de enero graves deficiencias en la ofensiva lanzada a mediados de 2006 por el Ejército israelí contra el movimiento fundamentalistas del Hezbolá en Líbano.