Cuando el pasado martes el mormón Mitt Romney levantaba por fin su barbilla perfecta para celebrar en Michigan la que fuera su primera victoria en la carrera presidencial, los asesores de su rival John McCain debían rumiar en silencio la única frase posible: ?Es la economía, estúpido?. Repetida como una cantinela impertinente desde 1992 Bill Clinton decidiera utilizar la expresión como su grito de guerra contra la primera administración Bush. La importancia del dinero en cualquier contienda presidencial es algo innegable para cualquier que conozca de cerca el murmullo del Potomac, único río de Washington.
Es el sonido de las monedas, o más concretamente el silencio del bolsillo hueco, lo que trae de cabeza a la mayoría del electorado, con cerca de un 55% de la población situando a la economía como su máxima preocupación por encima de la guerra de Irak. Es también en dólares verdes como se miden las fuerzas la mayoría de los aspirantes presidenciales, quienes han convertido esta contienda en la más cara de la historia del país. Concretamente, y a la espera de datos oficiales, se calcula que republicanos y demócratas gastarán la calderilla de1.000 millones de dólares en su camino a la Casa Blanca. Una cifra más que importante, si se tiene en cuenta que Abraham Lincom llegó al poder con apenas 100 mil dólares actuales o que Ronald Reagan gestó su triunfo conservador sobre 59 millones. Con los protagonistas demócratas, Hillary y Obama, encabezando el podium del club de siete ceros, poseen 115 y 103 millones respectivamente. Ambos líderes deben agradecer a sus buenas estrellas, personas del espectáculo metidas a la política, el incremento de su fortuna personal. Desde Michael Douglas a Steven Spielberg, pasando por Paul Newman oo la todopoderosa Oprah, Hollywood sigue este año su tradición de votar y donar demócrata para desgracia de candidatos como Rudy Guiliani, en números rojos desde hace meses según las malas lenguas. Menos problemas de liquidez tendría otro alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg, considerado una apuesta segura como candidato independiente, el regidor de Manhattan amenaza con postularse como candidato independiente en toda la magnitud de su palabra: con 5 mil millones de dólares de fortuna, Bloomberg no necesita a nadie.