Teodoro Petkoff es una de las personas que mejor conoce al presidente Hugo Chávez.
-¿Qué destacaría de su personalidad?
-Tiene dos rasgos absolutamente paradójicos. Es un tipo que en un momento de crisis sabe calcular y sabe concretar, pero se deja arrastrar demasiado por el ego y por la impulsividad porque tiene el ego muy lastimado. El Chávez de hoy es un poco distinto al de hace nueve años, en el sentido de que está muy ensoberbecido, muy envanecido y eso le hace perder la cabeza.
-¿Es vengativo?
-Es un bicho malo. Cultiva cuidadosamente los rencores y pasa factura. Ahora quiere meter preso al ex gobernador de Miranda, cinco años después de los hechos del 11 de abril de 2002. Eso forma parte de su personalidad.
-El equipo que le rodea, ¿está a su altura?
-Tiene un equipo muy malo, muy mediocre. Eso hace de él un personaje muy solitario, sin colaboradores de su altura. El único consejero que tenía era Fidel y está fuera de juego. Es el único a quien oía y atendía.
-¿Qué le pasó a Chávez con el general Raúl Baduel?
-Quien haya seguido a Baduel en los últimos años habrá constatado que cada vez que Chávez o sus militares hablaban de la politización de las Fuerzas Armadas, Baduel recitaba la Constitución. Cuando salió de Defensa, dejó un discurso muy duro y muy articulado contra la reforma. Le dejó claro que era un proyecto ya fracasado.