En el área de Nueva York hay manifestaciones contra el rebrote de la intolerancia
13 oct 2007 . Actualizado a las 02:28 h.Ni cruces ardiendo, ni capuchas blancas, ni las siglas KKK. El nuevo símbolo de la supremacía blanca es la soga. El nudo que recuerda los linchamientos de afroamericanos que eran colgados de los árboles a la vista de todos en los años más crudos del racismo en el sur profundo de Estados Unidos. En las últimas semanas, varias sogas han aparecido amenazantes en Nueva York y sus alrededores.
El caso más conocido puso en el mapa el mes pasado a Jena, una pequeña localidad de Luisiana, donde se dieron cita miles de manifestantes de todo el país para protestar por la detención de seis jóvenes negros, conocidos como los seis de Jena, por dar una paliza a un chico blanco.
Los afroamericanos acusan a las autoridades de ese pueblo de ser demasiado severas con los acusados y de mostrar un doble rasero al dejar sin juzgar acciones racistas cometidas por blancos. Una de ellas desencadenó la tensión: el hallazgo de una soga colgada de un árbol. Días más tarde, en el mismo pueblo una camioneta arrastraba otro siniestro nudo.
Ciudad universal
Los últimos casos han tenido lugar en una ciudad tan racialmente diversa como Nueva York. El más llamativo en la prestigiosa Universidad de Columbia, reducto de tolerancia y espacio liberal. Esta semana se encontró una soga colgada de la puerta del despacho de Madonna Constantine, profesora de psicología y educación especializada en el estudio de los prejuicios raciales. Constantine es negra.
Mientras la policía -además del FBI y el Departamento de Justicia- investiga quien ha sido el responsable, todo el campus se unió para protestar por el incidente y recordar que el racismo no tiene cabida en Columbia, en el Upper West Side de Manhattan.
Apenas un día después, el presidente de la universidad, Lee Bollinger, informó que se había encontrado una pintada de una esvástica nazi y una caricatura de un hombre con una kipá judía en un baño del campus universitario.
El jueves, otro hallazgo puso a trabajar de nuevo a la unidad especializada en crímenes raciales del departamento de Policía de Nueva York. Otra soga fue encontrada en una farola, frente a una oficina de correos cerca de la zona cero, en el bajo Manhattan. Semanas atrás, una mujer blanca fue arrestada tras amenazar al hijo de su vecino negro con una soga.
También ha trascendido que nudos similares han aparecido en una academia de la Guardia Costera en New London (Connecticut) y en los vestuarios de una comisaría de policía en Long Island. Según algunos expertos, el caso de Jena podría haber alentado estos episodios.