«Vin do paraíso ao inferno, arrepíntome de volver de Suíza»

La Voz

LUGO

Amable Pérez dejó el país helvético donde pasó 43 años por su A Fonsagrada natal.

28 feb 2011 . Actualizado a las 11:07 h.

La historia de Amable Pérez está marcada por la fatalidad desde que, hace cuatro años, decidió volver de Suiza, después de haber pasado en el país helvético 43 años. Este vecino de A Fonsagrada de 66 años trabajó allí en una fábrica de relojes. Pero su apego a Galicia pudo más: «A condenada da terra tira sempre. Daquela, no 2007, a construción era un bum, e a min non me gusta a cidade, así que pensei que mercar unha finca e unha casa era unha boa idea», explica. Pero Amable no se podía ni imaginar la que se le caía encima: «Vin do paraíso ao inferno, arrepíntome de volver de Suíza». Explica que en el 2007 ya iban mal las cosas, «pero eu non me decatei», lamenta.

Dice que su chalé se lo compró al secretario de Clelia, por eso estaba terminado y puede vivir en él: «Pago auga, lixo... pero a luz pagámola de obra. Pola vivenda, de 560 metros cadrados, abonei uns 220.000 euros, pero agora tiven que poñer 13.000 máis para o alumeado». La rabia se deja entrever en su voz cuando habla de lo que iba a ser y no fue la urbanización de Triacqua: «Aquí ía haber un centro comercial, un campo de golf de non sei cantos buratos... Isto ía ser como Dubay», comenta con sorna.

Su enfado va contra el constructor, pero también contra el Ayuntamiento: «O alcalde non debeu permitir que se iniciase a construción das vivendas sen ter rematado antes a obra pública, rúas, canalizacións, alumeado...». Al mismo tiempo, reconoce que fueron los propios ciudadanos los imprudentes al querer abarcar más de lo que podían: «Estamos obsesionados con ser propietarios, en Suíza ninguén merca, iso aínda que o soldo dun peón é de 3.000 euros, pero o 80% dos suízos non ten casa propia». En su caso, al menos no tiene una hipoteca, pero se arrepiente cada día de su vuelta: «Aquí todos estamos de mal humor. E, por se fora pouco, hai unhas semanas tiven un accidente, déronme un golpe no coche, destrozáronme o Audi e a miña columna», añade.