Las visitas guiadas por la necrópolis servirán a los lucenses para conocer obras arquitectónicas y tallas en mármol de finales del XIX y mediados del XX
29 jul 2010 . Actualizado a las 12:12 h.A las afueras de la capital, el campo santo de San Froilán recibe a todos aquellos vecinos que quieren honrar a sus difuntos o llevarles flores. Cualquier hora del día es buena para recordar a familiares que pasaron a mejor vida. Lo que es un poco más atípico es subirse a la línea 2, a la 5E o a la 7A de autobuses urbanos que van hasta el cementerio para ver obras de arte. La iniciativa de la concejalía de Servizos Xerais convertirá este espacio público, a partir de septiembre, en un museo al aire libre en el que los lucenses pueden descubrir obras fúnebres de autores lucenses como Cobreros o Manuel Mallo.
El inicio de las visitas guiadas hará que la parte más antigua de la necrópolis se llene de gente. Para acudir, será necesario informarse llamando al 010 (teléfono de atención del Concello de Lugo). Serafín Saavedra, responsable del cementerio, será el que organice los horarios para que los interesados puedan realizar la visita. También él hará de guía y conducirá a los lucenses por el recorrido.
Los pasillos, recientemente ampliados y reformados, organizan el espacio como si de una cuadrícula se tratase. Una distribución racional que ayudará a que los visitantes puedan hacer una ruta por la necrópolis como si de un museo se tratase. Entre las primeras obras que conocerán, las más viejas. Situados a la derecha del pasillo central, buena parte de los mausoleos y panteones que destacan entre las lápidas son de finales del siglo XIX. Nemesio Cobreros, arquitecto lucense, fue el encargado por aquellos años de hacer el diseño de un buen número de estos monumentos fúnebres. Su estilo, propio de la escuela francesa de la época, pretendía seguir el camino de los modelos que triunfaban en capitales como París. Darío Xohán Cabana, que colaborará en el díptico con el que se ilustrarán estas visitas, destaca de Cobreros su manera de seguir la vanguardia de la época. «Non tiña un estilo propio. Simplemente seguía os pasos dos franceses e engadía un toque de calidad que fai que estas obras se manteñan no tempo», indica Cabana.
Manuel Mallo y su arte galleguista también se ve representada en el cementerio municipal con panteones de piedra que se combinan con vidrieras. El autor, según indica Cabana, pretendió plasmar la cultura gallega sobre una materia prima también propia de estas tierras. Como ejemplo, uno de los panteones realizado por él tiene esculpidas en su fachada formas circulares que pretenden imitar el tradicional plato de pulpo que se utiliza en las ferias.
Una vida tras el cristal
El arte también está reflejado en la parte más moderna del recinto. Una vidriera instalada en las inmediaciones de los nuevos nichos representa las distintas etapas de la vida por medio de colores. Una escultura que, según Serafín Saavedra, demuestra que cualquier espacio de la ciudad puede acoger y adaptar a su entorno las más destacables representaciones culturales. A la salida del recinto, dos viejos panteones, de los que todavía no se conoce fecha de construcción, demuestran que el cementerio de Lugo es un buen exponente del arte más antiguo y moderno de la capital.