Piden 3 años para un anciano por querer meter en su coche a una menor a la fuerza
LEMOS
A sus 72 años, J.P.P., un vecino de Viveiro, podría tener que ingresar en prisión si la Audiencia Provincial de Lugo lo considera culpable de sendos delitos de detención ilegal en grado de tentativa y de amenazas que le atribuyen y lo condena a tres años de prisión que es lo que solicita el fiscal. La víctima de su comportamiento, presuntamente delictivo, fue una muchacha de 14 años a la que intentó introducir en su vehículo y a la que siguió incluso hasta su domicilio, según la acusación. El imputado negó los hechos, entre otras razones porque no conoce a la menor, según le contó ayer al tribunal en la vista que se celebró en la sección segunda de la Audiencia.
Los hechos sucedieron sobre las cuatro y media de la tarde cuando la joven volvía sola de la playa por el paseo marítimo de Covas. El acusado circulaba en un C-5 y, supuestamente, comenzó a seguirla. Según el fiscal, le pitó y la llamó insistentemente diciéndole: «Ven para acá». La menor, sin embargo le dijo que no y le recordó que no lo conocía de nada.
El fiscal explicó que en un momento J.P.P trató de cerrarle el paso con el coche, dirigiendo el morro del vehículo hacia la acera. Seguidamente quiso agarrarla por el brazo, insistiéndole para que subiera al coche. En ese momento la víctima vio a una mujer, única persona que se encontraba por la zona en ese momento, hacia la que corrió y agarró luego muy asustada.
La transeúnte, siempre según la versión del fiscal, increpó al acusado y le pidió que dejara a la joven tranquila. Fue en ese momento, al sentirse descubierto, cuando el imputado abandonó la zona en su coche, pero se fue hacia el domicilio de la muchacha porque sabía a donde iba. Al llegar, la muchacha vio el vehículo del acusado estacionado enfrente de su portal. Antes de que entrara, J.P.P, se bajó del turismo y se dirigió en dirección a la víctima, sin embargo ésta pudo ponerse a salvo porque logró llamar al telefonillo y le abrieron la puerta segundos antes de que el jubilado le echara la mano.
La adolescente contó lo sucedido a su padre y a otros familiares, los cuales decidieron salir rápidamente en busca del acusado al que encontraron en su vehículo en las inmediaciones de la playa. El progenitor de la afectada lo abordó y le preguntó porqué razón había perseguido a su hija a lo que éste le contestó, según el fiscal, que le gustaba y estaba muy buena. Cuando intentó abandonar el lugar se lo impidieron hasta que llegó la policía. La misma versión acusatoria apunta a que J.P.P., se encaró con el padre de la pequeña al que le dijo: «Por mi madre que te voy a matar con un hacha que llevo en el maletero». La policía descubrió posteriormente que, en efecto, llevaba dicha arma blanca en el maletero de su coche.
El acusado negó ayer en el juicio los hechos. Contó que iba en su coche y, de repente, un grupo de personas lo abordaron y lo golpearon sin decirle ni una palabra. J.P.P. expresó que no conocía a la menor de nada y que, por lo tanto, ni la acosó, ni la siguió, ni intentó meterla a la fuerza en el coche.
El hacha, era para desbrozar
En cuanto al hacha que llevaba en el maletero dijo al tribunal que era para hacer unos desbroces en sus fincas después del paso de un temporal. Negó categóricamente que hubiera amenazado al padre de la pequeña, como así sostuvo el fiscal.
Cuando le preguntaron porqué creía que lo acusaban contestó que posiblemente lo hubiesen confundido con un vecino de la zona que tiene un coche igual al suyo y del mismo color.
La mujer que prestó auxilio a la joven dijo que comprobó como una pequeña caminaba con prisas y asustada y que se agarró a ella. La seguía un coche de color rojo con una de las ventanillas bajadas y que el conductor intentaba tocarla. Reconoció que le llamó severamente la atención por lo que estaba haciendo. La testigo dijo al tribunal que no le había visto la cara al autor de los hechos, pero aseguró que tenía panza.