Decenas de viviendas y casas abandonadas frenan el desarrollo de numerosas calles en prácticamente toda la ciudad. La crisis afectará a las expropiaciones
19 ago 2010 . Actualizado a las 10:54 h.«O de quitar tapóns, acabouse. Coa crise non hai un peso para pagar». Quien esto sentenció fue ayer un vecino del barrio Feixó, uno de los núcleos más desastrosos urbanísticamente hablando que tiene la capital lucense. En esta zona no hay tapones: las casas «montan» directamente sobre las aceras en fila de cuatro o cinco. Saliendo del barrio, la ciudad está tan llena de impedimentos urbanísticos que bien podría definirse como la capital del tapón. Es cierto, todo hay que decirlo, que en los últimos años fueron cayendo algunos pero quedan decenas de ellos. No le falta razón al vecino del barrio Feixó que pronosticó tiempos difíciles. Expropiar es caro y no hay dinero. Tendremos que seguir haciendo eses por algunas calles.
El reportaje fotográfico que acompaña esta crónica es simplemente una pequeña muestra. Hay casas sobre las aceras por prácticamente toda la ciudad y no hace falta irse al extrarradio donde también abundan como, por ejemplo, el barrio de Sanfiz que es un auténtico embudo.
Por cierto que ayer, al hablar con algunos vecinos de la calle Pipín, todo un clásico en la ciudad de los «atrancos», no faltó quien recordase al ex alcalde Tomás Notario Vacas que se había marcado como objetivo preferente el tratar de sacarse casas del medio. Se lo tomó a pecho y consiguió eliminar bastantes. Dejó en herencia muchísimos para los posteriores regidores que accedieron al cargo.
El descontrol urbanístico llegó a ser en su día de tal calibre que la avenida de A Coruña, una de las principales arterias de la ciudad, tiene en su tramo de salida que comienza en A Milagrosa al menos media docena de inmuebles que invaden las aceras y limitan el desarrollo de este vial.