Las bodegas de la denominación de origen Ribeira Sacra tenían certificada y lista para vender ya a finales de febrero cerca de un tercio de toda la producción del año. A la espera de ver cómo se cierra el primer trimestre, estas cifras apuntan que el arranque del 2010 puede resultar todavía mejor que el del 2009, que a su vez había sido el más potente al menos desde el 2003, el primer ejercicio del que hay constancia por meses de la cantidad de litros embotellados. Estas cifras las reveló ayer el presidente del consejo regulador, José Manuel Rodríguez, en un acto organizado para dar a conocer el nuevo folleto promocional en tres idiomas que repartirá la denominación de origen en todos los certámenes en los que esté presente.
De acuerdo con los datos facilitados ayer por José Manuel Rodríguez, el consejo regulador verificó y repartió contraetiquetas para 1.552.000 litros de vino en los dos primeros meses del año. De esa cantidad, las bodegas ya habían embotellado unos 1.100.000 litros para su puesta inmediata en el mercado. Lo lógico sería que el resto fuese saliendo a la venta este mes.
Este buen comienzo de año resulta especialmente significativos por dos razones. La primera es que la crisis económica que el año pasado por estas fechas acababa de obtener carta oficial de naturaleza sigue campando por sus respetos. La segunda es que la cosecha de este año supera en volumen la del 2009, así que se podría pensar que a las bodegas les iba a costar más vender todo el vino.
Los responsables del consejo regulador habían valorado el año pasado el buen comportamiento de las ventas como un síntoma de que Ribeira Sacra había consolidado su imagen de calidad y de que las bodegas habían logrado mejorar la comercialización. «Se cadra somos un pequeno oasis nun deserto de cousas que non van como deberían ir, pero o certo é que a crise continúa -dice el presidente del consejo regulador-, pero aquí o sector do viño parece estar á marxe». José Manuel Rodríguez sostiene que las bodegas no están teniendo necesidad de bajar precios y que la tendencia es a mantenerlos o a subirlos ligeramente.
El presidente del consejo cree que si las cosas siguen así, las bodegas no solo no tendrán problemas para vender lo que produzcan, a pesar del incremento de la cantidad de uva vendimiada, sino que algunas se quedarán sin existencias antes de que termine el 2010.