La Diputación se propone recuperar el control exclusivo del pazo de Tor

LEMOS

La Diputación se propone clausurar la fundación que gobierna desde hace años el pazo de Tor y sus terrenos. Es su respuesta al plantón de la Xunta a la reunión que ayer debía haber celebrado la directiva del patronato en las instalaciones de este pazo monfortino. Tras el cruce de acusaciones de la víspera, era previsible una reacción así de la Consellería de Medio Rural, pero ayer el presidente de la Diputación decidió no prolongar más el culebrón y dar un puñetazo en la mesa. La extinción de la fundación cerraría una etapa convulsa, marcada por los supuestas irregularidades en la gestión por parte de los patronos designados por los anteriores responsables de la Diputación. Pero sobre todo devolvería al organismo provincial todo el control sobre su gestión.

La Diputación delegó en la fundación a principios de los años noventa la capacidad de gobernar el pazo de Tor, o más concretamente el Centro Cinexético e Piscícola de Galicia, que ese fue el nombre del proyecto creado para que lo guiase la fundación. El presidente del organismo provincial, José Ramón Gómez Besteiro, dio ayer por agotado este modelo. Pero eso fue al final de la mañana, después de que Besteiro y los cuatro diputados provinciales del PSOE y el BNG que son miembros del patronato esperasen infructuosamente a que los representantes de la consellería se presentasen a las once de la mañana para celebrar la reunión.

Cuando acudieron los periodistas que habían sido convocados a las doce y media para que tomasen nota de los resultados del encuentro, Besteiro compareció flanqueado por Antón Bao, el vicepresidente de la Diputación, y Miguel Sotuela, el responsable provincial de Urbanismo. Primero anunció que no había habido encuentro y después desveló cuál es su propuesta para superar el bloqueo en el que parece instalada la gestión de Tor: «Non hai outro camiño que a extinción seria e responsable da fundación, para que a Deputación poida seguir co proxecto».

Ni dietas ni restaurantes

En referencia a las pretensiones de Medio Rural de ostentar la presidencia, Besteiro replicó que en Tor hay mucho que hacer «para quen queira traballar, non para quen só quere mandar». El presidente de la Diputación se preguntó con sorna si en la Xunta saben «que aquí non hai coches, nin dietas, nin restaurantes».

El control de la fundación está en manos de un patronato en el que la Diputación tiene cinco representantes y la Xunta tres. El año pasado, Besteiro dio un golpe de timón y relevó a los integrantes del patronato que había nombrado Francisco Cacharro en su última etapa al frente del organismo provincial. Los acusaron de pasividad en la gestión y de numerosas irregularidades. En paralelo al descabezamiento del viejo patronato, la Diputación invitó a la Xunta a sumarse al proyecto. La consellería nunca dijo que no, pero tampoco ha llegado a normalizar su relación con el nuevo patronato.

Medio Rural no ha acabado de designar a todos sus representantes en el órgano de dirección de Tor. Según la Diputación, tampoco aporta fondos, ya no para cubrir las deudas acumuladas por los anteriores gestores, sino ni siquiera para el presupuesto ordinario del 2009 o de este ejercicio. De acuerdo con estos datos, en estos momentos la Xunta le debe al patronato cerca de 600.000 euros. A esto Besteiro le suma que tampoco han recibido de la Xunta ninguna idea de proyecto para llevar a cabo desde el pazo.

En su defensa, la consellería alega que la Diputación actúa en este caso de forma desleal con ellos, entre otras cosas porque convoca las reuniones unilateralmente y con muy poco margen y porque Besteiro no ha cumplido con los estatutos al negarse a cederles este año la presidencia del patronato.