Nació incapaz de atender las necesidades de una población como Monforte, pero han tenido que pasar casi veinte años para que se asuma la necesidad de reformarla. La ansiada ampliación de la estación depuradora de aguas residuales de Piñeira por fin tiene horizonte temporal y un compromiso de financiación. Será costeada por el Estado y la Xunta dentro del plan nacional de calidad de las aguas, cuyas actuaciones en materia de saneamiento y depuración deberán estar resueltas antes del 2015.
La ministra de Medio Ambiente, Elena Espinosa, y el conselleiro de Medio Ambiente, Manuel Vázquez, firmaron el pasado lunes el protocolo para la ejecución del plan, que en el sur de la provincia prevé la mejora de las estaciones depuradoras de Monforte y Chantada y la construcción de una nueva en Bóveda. En estos dos últimos municipios, las administraciones central y autonómica también cofinanciarán obras en los colectores generales.
Las actuaciones previstas en Chantada forman parte del paquete de medidas para las cuencas hidrográficas que tienen la consideración de «zonas sensibles intercomunitarias». En el caso de Monforte y Bóveda, son compromisos que figuran en el plan general de saneamiento y depuración de la Xunta.
A partir de un estudio elaborado en el año 2004, el Ayuntamiento de Monforte había trasladado a la Consellería de Medio Ambiente la necesidad de tomar medidas para atajar la «sobrecarga» de la depuradora, motivada fundamentalmente por la incorporación de aguas pluviales a la red de saneamiento. El alcalde, Severino Rodríguez, indicó ayer que, tras la firma del protocolo, se deberá definir la solución más conveniente para la planta de Piñeira, que podría pasar por su ampliación o por la construcción de unas nuevas instalaciones.