Nada se sabe de Raimundo Reinoso, el empresario ourensano raptado el 26 de febrero cuando aparcaba frente a su taller mecánico
27 jul 2008 . Actualizado a las 02:00 h.La agonía ha sido larga, pero se cumplen cinco meses y promete continuar. En ese tiempo, los sentimientos de policías y familiares se debaten en lo que parecen interminables luchas entre la esperanza y la resignación, entre mantener la calma y entregarse a la desesperación, entre creerlo todavía con vida o resignarse a que está muerto. Así ocurre cuando repasan el caso de Raimundo Reinoso, el emigrante ourensano de 67 años que fue secuestrado el pasado 26 de febrero.
Ese día, muy temprano, fue interceptado cuando llegaba en el coche a su taller mecánico, El Paují, en la urbanización La Guairita, al este de Caracas. Los secuestradores viajaban en dos coches, con los que bloquearon a Reinoso. Luego se bajaron de los automóviles y sometieron al gallego dentro de su propio coche -un Ford Sierra rojo- y allí se lo llevaron. En algún punto de la ciudad cambiaron de vehículo y abandonaron el de Reinoso en un centro comercial, en la misma urbanización donde lo secuestraron.
Días después, ya vencidos por el miedo, los familiares de Reinoso decidieron acudir a la policía. Estaban asustados por las amenazas de los secuestradores en el primer contacto telefónico. Y el 3 de marzo, los familiares llegaron a la División de Antiextorsión y Secuestro para denunciar el rapto. Contaron que habían podido conversar con Raimundo. Estaba dopado, muy adormecido.
El 6 de marzo fue la última vez que la familia y los negociadores pudieron hablar con Raimundo. Fue el último contacto telefónico. Según comentaron los negociadores, Raimundo estaba más animado. Creían que volverían a verlo con vida.
Localizaron la casa
Al día siguiente, agentes de Antiextorsión llegaron a una casa en Higuerote, en el estado de Miranda, a unos 100 kilómetros de la capital, para rescatar al emigrante ourensano. Sabían que Reinoso había estado allí. Pero ya no había nadie.
Un mes más tarde, la policía empezó a perder la esperanza de encontrar vivo a Raimundo. El estado de salud del gallego no era bueno. Quince días antes de su captura había sido operado de la próstata y lo preparaban para una segunda intervención. Además, es diabético y tiene dolencias cardíacas.
El comisario Sergio González, ex director de la División de Antiextorsión y Secuestro, explicó que la banda que raptó a Raimundo fue formada en el año 2002. Son delincuentes comunes, aseguran los investigadores que llevan el caso.
Se autodenominan los Guajiros, nombre que obedece a que todos son de La Guajira, una región en el interior del país, ubicada en el estado de Zulia, a 700 kilómetros de Caracas. Cuentan con un amplio historial criminal y suelen operar hacia el occidente del país, «pero Caracas también es su zona», afirma un agente conocedor de las actividades de la banda.
Intentando dar con el paradero de Raimundo, los policías de Antiextorsión lograron detener a uno de los integrantes. Ese sujeto dio datos de la casa de Higuerote en la que estuvo secuestrado durante los primeros días el empresario. Luego pudieron conversar con la madre del líder del grupo, que aseguró, según le había contado su propio hijo, que Raimundo se había abierto la herida de la operación de próstata para obligar a sus secuestradores a dejarlo en un centro asistencial. Pero sus captores no se dejaron manipular y supuestamente lo dejaron morir desangrado, según los investigadores policiales.
Durante los primeros días de abril, los funcionarios de Antiextorsión hicieron pruebas en la casa donde estuvo Raimundo secuestrado. La idea era corroborar la versión que daba la madre del líder del grupo y que había sido también verificada por otra detenida, la mujer de uno de los secuestradores.
Una última esperanza
Cuando los policías practicaron las pruebas en la casa, justo en la habitación donde, al parecer, pernoctaba el gallego durante su cautiverio, había rastro de mucha sangre. Esa es solo una prueba de orientación, no de certeza, pues era imposible tomar pruebas para hacer análisis. «Sin cadáver no tenemos certeza de que esté muerto. Así que todavía hay una esperanza, a pesar de los cinco meses de secuestro, que los cumple el 26 de mayo, y a pesar de no tener contacto con él ni con los secuestradores desde el 6 de marzo», indicó una fuente policial.
Estos días, una comisión de agentes de la División de Antiextorsión permanece realizando labores de inteligencia en el estado de Zulia. Esperan dar allí con los integrantes de la banda y hasta con el propio Raimundo Reinoso.