Una estudiante de Esteiro prueba materiales para la NASA

SOCIEDAD

18 dic 2007 . Actualizado a las 19:37 h.

Cuando Sofía Martínez Vilariño -la flamante ganadora del premio Ingeniero Comerma- empezó a estudiar Ingeniería Industrial en la Politécnica de Esteiro, no podía imaginar que finalizaría sus estudios en Estados Unidos. Y mucho menos que podría colaborar en las investigaciones de la NASA.

Todo comenzó hace cinco años, en el 2002, cuando esta pontevedresa de nacimiento y ferrolana de adopción decidió marcharse a Estados Unidos para disfrutar de una beca de estudios en la Universidad de Nueva Orleans, gracias a un convenio suscrito por esa institución y la Escuela Politécnica Superior de Ferrol. Tras el devastador huracán Katrina, Sofía Martínez se trasladó a Houston, donde continuó sus investigaciones en la Universidad de Praire View. Allí, gracias a otra beca, pudo seguir trabajando en el departamento de Ingeniería Mecánica y, sobre todo, participando en proyectos de investigación sobre lo que más le interesa en el mundo: los nanomateriales, es decir, estudiar cómo se comportan los materiales cuando se manipulan a escalas pequeñísimas, a nivel de átomos y moléculas.

Fruto de todas esas investigaciones, la estudiante de la Politécnica de Esteiro -centro en el que todavía está matriculada y en el que próximamente leerá su tesis- entró en contacto con el Glenn Research Center, un centro de investigación de la NASA. Y fue así como surgió el proyecto que ha sido merecedor del premio Ingeniero Comerma. Su título, Caracterización de nanomateriales para vehículos espaciales, asusta al profano, pero no se pinta tan fiero cuando es la propia Sofía Martínez la que, desde Estados Unidos, explica en qué consistió su investigación.

Según apunta la alumna, el centro de la NASA le envió varios materiales de resinas epoxi -las mismas que se utilizan para las embarcaciones de recreo-, pero modificados con nanoarcillas, unas partículas muy impermeables.

La menos permeable

Lo que tuvo que hacer Sofía Martínez fue investigar qué combinación de esos dos materiales resultaba ser la menos permeable al helio. ¿Para qué? «Se trata de reducir la permeabilidad de los tanques de combustible de los transbordadores espaciales, reduciendo los riesgos de fugas de hidrógeno y, con ellos, las probabilidades de accidentes», explica Sofía desde Houston, donde ahora trabaja en una importante empresa del sector petrolífero. El hecho de usar helio en vez del hidrógeno con que se llenan los tanques se debe a una cuestión de seguridad: se comportan igual en el laboratorio pero sin riesgos.

Ahora, con el estudio de Sofía Martínez en la mano, la NASA podrá avanzar en sus investigaciones para hacer más seguros los tanques de las naves espaciales. Además del Ingeniero Comerma, ese es el mejor de los premios.