La nueva voz de Eurovisión tiene el timbre conocido de José María Íñigo. El veterano comunicador toma el relevo a José Luis Uribarri en el certamen europeo, pero quiere hablar con su predecesor para que no haya malentendidos. Está Íñigo feliz con su nuevo encargo, y «aliviado» porque este año TVE no ha querido correr riesgos y «no se va a colar ningún payaso a hacer el indio».
- Usted dice que no sustituye a nadie, pero ¿y Uribarri?
-Sin duda él lo ha hecho muchos años y magníficamente.
Admiro mucho lo que ha hecho. Quiero hablar con él para decirle que no he hecho nada por conseguir lo de Eurovisión. Me lo ofrecieron y dije que sí. Uno está en un sitio porque antes estaba otro que ya no está. Eso pasa siempre.
- ¿Cree que se molestará?
- No, supongo que no. Somos colegas.
- ¿ Sin polémica, el certamen está condenado al ostracismo?
- No. Eurovisión siempre rompe las audiencias. No hay que dar cancha a la polémica, pero es bueno que haya crítica, eso anima.
-Esta vez no se ha colado ningún friki.
- En eso se ha mejorado. Ya no viene ningún payaso a hacer el indio. Pensar que Karmele Marchante nos puede representar...
Bromas, las justas.
-¿De las veinte canciones finalistas de este año solo doce son en castellano?
-El inglés suena bien, incluso a aquellos que no lo hablan, porque estamos acostumbrados.
-¿ Prefería entonces competir con un tema en inglés?
- Sí, si se quiere ganar. La mayoría de los países, especialmente los de Este, suelen cantar en inglés.
-¿España puede ganar de nuevo Eurovisión?
-Ya lo ha hecho varios años, aunque con la crisis no sé si ganar y tener que organizar el siguiente año el certamen es un chollo.