Las trece corporaciones de radiotelevisión regional existentes costarán este año más de 1.860 millones de euros. Esto es, más de cinco millones de euros al día. Un desembolso que, en virtud de su carácter de servicio público, impacta de lleno en el bolsillo de los ciudadanos a través de los presupuestos de los respectivos Ejecutivos autonómicos. Ese coste, superior por ejemplo al que el Gobierno aspira a conseguir congelando las pensiones en el 2011 (1.530 millones), camina de la mano de una abultada deuda que, según estimaciones del sector, rondará a cierre del presente ejercicio los 1.500 millones de euros. En ese escenario, las cadenas privadas de televisión (agrupadas en la Unión de Televisiones Comerciales Asociadas, Uteca) reclaman un cambio urgente en el modelo para que sus competidores regionales sigan el camino marcado por TVE y eliminen la publicidad de sus parrillas. De este modo, argumentan las privadas, desaparecería la doble vía de ingresos que permite a las teles autonómicas sobrevivir con holgura vendan o no espacios comerciales, pues siempre queda en la retaguardia el colchón de las cuentas de su región.
Los 1.860 millones representan de media un 1,13% del presupuesto aprobado por las comunidades. Pero ese porcentaje no es ni mucho menos homogéneo, pues se dispara en lugares como Cataluña (1,53%), País Vasco (1,83%), la Comunidad Valenciana (1,31%) o Baleares, donde la IB3 representa el 3,48% del presupuesto regional. Según un estudio de la consultora Deloitte, «las cadenas que operan en mercados con lengua oficial adicional al castellano, y que al mismo tiempo cuentan con un mayor número de canales, son las que representan un mayor coste por hogar».