Otra conocida compradora compulsiva es Victoria Adams. Es capaz de gastarse en una tarde de aburrimiento 350.000 euros en ropa y algunos complementos: 20 pares de zapatos Dolce & Gabana, 12 pares de gafas Versace o un reloj Rolex.
26 abr 2010 . Actualizado a las 11:31 h.Los caprichos de ricos y famosos suelen hacer las delicias de aquellos que disfrutan de las miserias ajenas. El periodista David Escamilla ha recopilado para ellos en un libro algunas de estas extravagancias derrochadoras, reflejo de que una abultada cuenta corriente no es sinónimo de buen gusto.
Anécdotas de millonarios
(Cúpula) ofrece una somera selección de excentricidades, que, según deja entrever el autor, darían para una enciclopedia del malgasto, en la que la mediática Paris Hilton ocuparía un lugar de honor. Más allá de su afición a saraos como aquel en el que perdió su suculenta agenda, repleta de famosos que vieron luego sus teléfonos colgados en Internet, de la bisnieta del fundador de la cadena Hilton Escamilla destaca su adoración por los animales, un cariño que la llevó a pagar una suma extraordinaria para comprar un trozo de tierra junto al nicho de Marilyn Monroe para enterrar... a su cabra.
Otra conocida compradora compulsiva es Victoria Adams. Escamilla relata cómo esta mujer es capaz de gastarse en una tarde de aburrimiento 350.000 euros en ropa y algunos complementos: 20 pares de zapatos Dolce & Gabana, 12 pares de gafas Versace o un reloj Rolex.
Respecto a Michael Jackson, el autor destaca que la sobriedad no estaba entre sus virtudes. Muchos hubieran pagado por haber paseado por su rancho de Neverland en sus momentos de esplendor -un verdadero Xanadú de la estridencia-, donde las momias egipcias, de las que poseía varias, se mezclaban con estatuas de piedra de los personajes más populares de Walt Disney que decoraban los jardines, combinadas con escenas de la Biblia.