¿Por qué este tipo de programas tienen truco?

La Voz

TELEVISIÓN

04 dic 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

La nueva Ley Audiovisual que se tramita en el Congreso no prohíbe los programas de apuestas, pero obliga a las cadenas a emitirlos en la madrugada. Internet se ha convertido en una útil herramienta, donde se puede conocer el mecanismo de funcionamiento de los call tv y las razones que desaconsejan participar en los juegos que proponen. La clave está en el coste y tiempo de las llamadas a los números 905, los más caros del mercado. Las tarifas varían según la operadora que se utilice. Por término medio, el coste es de 1,20 euros por minuto, sin contar el IVA, y solo se permiten conexiones de tres minutos. Aquí es donde surgen los trucos para saltarse esta normativa y engordar las ganancias. Estos son algunos:

Solo una es la que sale a escena después de un tiempo de espera. El presentador hace ver que nadie sabe la respuesta al juego, que no se ha encontrado la línea abierta, o que no hay audiencia y por lo tanto que es fácil entrar y ganar.

Con ella se anuncia la finalización del tiempo disponible para hacer la llamada, o se escuchan sonidos, alarmas o carteles anunciando que el concurso llega a su fin. Luego, la cuenta atrás se detiene y nunca llega a cero, y si lo hace, la siguiente llamada entrante tarda varios minutos.

Se aumenta el bote para incrementar las llamadas. Se utilizan varias técnicas, como verlo caer desde una cinta transportadora a una cesta, pero sin que se incremente. Llamadas que se contestan y se cortan en directo. En la mayoría de los casos son debidos a que solo se puede utilizar los 905 durante tres minutos, según la actual normativa.

. El llamado turno libre. Todas las llamadas entran a jugar sin necesidad de esperar.

A todo hay que sumar las técnicas para captar la atención del espectador. También el bote más suculento no es, casi nunca, el primer premio, y no suele sobrepasar los mil euros. Rubén consiguió 60.000 porque acertó un nombre oculto y las cuatro letras que estaban en un sobre, algo altamente improbable.