El todavía presidente de la Corporación, que seguirá hasta el día 23, elogia a su sucesor, Alberto Oliart
14 nov 2009 . Actualizado a las 02:00 h.Luis Fernández se va por motivos «estrictamente personales» y por un «cúmulo de circunstancias» que no quiso detallar ayer y que le han hecho pensar que su etapa al frente de RTVE «había concluido». Elegante hasta el final, el todavía presidente de la Corporación pública desvinculó su marcha anticipada de los cambios en el régimen estatutario de la radiotelevisión pública y de la próxima supresión de la publicidad en TVE, negociada esta última entre el Gobierno y las televisiones privadas a sus espaldas. Ambas son decisiones adoptadas por el Parlamento y, por tanto, «irrefutables», dijo.
Fernández derrochó elogios hacia su sucesor, Alberto Oliart, de 81 años, varias veces ministro con la UCD. Un hombre «brillante, sereno, buen gestor» y, sobre todo -añadió-, capaz de lograr igual consenso político que el que él mismo concitó en su día entre el PSOE y el PP.
En rueda de prensa multitudinaria Luis Fernández comunicó la presentación de su renuncia formal -con fecha de 23 de noviembre para facilitar un tiempo de traspaso de poderes a Oliart- al Consejo de Administración, reunido este viernes en sesión extraordinaria. Un Consejo formado por otros once miembros, nombrados como él mismo por el Parlamento según la ley de la televisión pública aprobada en el 2006, a los que su distinta adscripción política no les ha impedido «aprobar casi todas las decisiones por unanimidad, y las que no, por amplias mayorías» desde su constitución en enero del 2007, detalló.
Respeto
El máximo responsable del Ente se enrocó en las «razones personales» como causa de su adiós a medio mandato, aunque círculos próximos advertían hace algún tiempo de su malestar al sentirse ninguneado en la definición del futuro modelo financiero para RTVE. Un modelo sin publicidad a partir de enero próximo y con aportaciones procedentes de los operadores privados que aún debe definir la futura ley audiovisual, en trámite parlamentario, y cerrado por la vicepresidenta primera del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega con las cadenas privadas.
«La retirada de la publicidad no es la causa de mi decisión», defendió. En todo caso, privar a TVE de su parte de la tarta publicitaria es una decisión avalada por el Parlamento y, como tal, «es irrefutable y esta casa y sus directivos solo pueden acatarla».
Le preguntaron si habría aceptado el cargo en enero del 2007 de haber sabido entonces que no habría financiación mixta -pública y publicitaria- para RTVE. «Sí, habría aceptado», zanjó.
El mejor equipo
En la hora del adiós, Fernández dio las gracias a su equipo, «el mejor del panorama audiovisual», a la plantilla de TVE, de Radio Nacional y de la web creada bajo su mandato y hasta a la prensa que ha informado de su gestión y de los trascendentales cambios sufridos por la cadena pública.
Como legado deja el liderazgo consolidado de unos informativos «de calidad» que «jamás respiraron tanta independencia, tanta libertad y tanto pluralismo», señala en la carta de despedida a todos los trabajadores del ente.
«No lo digo yo, lo dicen las audiencias y los telespectadores, los oyentes y los usuarios de la página web de RTVE, creada durante su mandato», apuntó. Y ese liderazgo y prestigio, ¿se podrán mantener en un ente con menos recursos por el apagón publicitario? Él cree que sí, aunque admite que el nuevo marco exigirá «un esfuerzo a todos los trabajadores de esta casa».