El intérprete combina con el teatro ?su papel en la serie «Doctor Mateo»
24 oct 2009 . Actualizado a las 02:00 h.Gonzalo de Castro lleva unos meses de vida agitada, ya que combina las grabaciones de Doctor Mateo con el próximo estreno en el Teatro Español de Madrid de la obra de David Mamet G lengarry Glen Ross , que satiriza una sociedad competitiva en exceso. Resalta que la televisión es una selva, pero también el medio que le ha dado prestigio y popularidad.
-El Ondas con el que ha sido premiado le habrá dado energía para seguir adelante...
-Sí, estos premios te insuflan, para tu ego son una maravilla, y, evidentemente, refuerzan la apuesta que hemos hecho por esta serie.
-¿Cómo ha construido el personaje, basándose en el original británico «Doc Martin» o ha ido por libre?
-He ido por libre. Vi el primer capítulo de la británica por encima, pero lo dejé porque contamina, mimetizas cosas que no son de tu cosecha. Francamente, entendí que querían un personaje atildado, muy estirado. Y todos tenemos un Mateo dentro, un ser soberbio, de lo que se trata es de buscar el hueso y sacarlo de ahí. Además, es un tipo muy divertido, muy peculiar. A veces puede ser desagradable pero es un señor con una educación, con una manera de entender la vida, la medicina, que a veces pasa por un filtro un poco conservador, pero también le hace elegante. Me gusta, no copia tópicos.
-¿Y se ha producido algún efecto de contagio con el personaje? ¿Hay un punto de cercanía entre el actor y el doctor Mateo?
-Uno aporta la parte del chasis, me estiro un poquito. Uno tiene la percha, solo que hay que darle elegancia y moverla bien. Y en el físico, yo también procuro andar erguido por la vida, no me sale otra cosa, porque es una herramienta estupenda para defenderte.
-¿Cómo ha cambiado la ficción desde «7 vidas», en la que hacía un papel destacado?
-Tenemos la oportunidad de hacer series como esta, de ponernos más europeos o norteamericanos. Estamos entrando en una manera de entender la ficción española que elimina tópicos. Aunque está claro que el momento no es el ideal porque la crisis afecta a todos los gremios y a nosotros nos ha tocado. Los presupuestos son menores. Otro problema, además, es la poca paciencia de las cadenas y del público porque hay series de muy buena factura que no han aguantado dos asaltos por culpa de las dichosas cuotas de pantalla. En realidad, te subes a un cuadrilátero a que te peguen de guantazos. La televisión se ha convertido en una selva, la competencia es durísima y si Doctor Mateo tiene algo es una calidad que nos salva la cara frente a los demás, pero no podemos bajar la guardia.
-La televisión ha sido un medio importante en su carrera.
-Mucho, porque antes de 7 vidas era la misma película: o sales en la tele o no existes. Hacía teatro y, como la mayoría de los actores de este país, me buscaba las habichuelas como podía. Efectivamente, un día sales en una serie como 7 vidas , que fue un cañonazo, con un papel que cayó en gracia, y de repente empieza a sonar el teléfono. La televisión me ha dado un lugar y me sigue dando de comer.