La actriz madrileña lo tiene claro: quiere actuar, pero el mercado norteamericano no es su objetivo
-Llevaba dos años casi desaparecida ¿Qué ha hecho?
-Después de Las crónicas de Narnia: el príncipe Caspian he descansado, he estado con mi hijo y he estudiado.
-¿Y no le apetece dar el salto después de esa proyección internacional?
-Eso del salto es una cosa que me repele. Parece que el triunfo mayor de un actor es irse a Hollywood. A mí lo que más me importa es la relación con el público. Lógicamente, si haces una película internacional, más gente la ve y puedes trabajar con actores maravillosos. Este tipo de situaciones pasan por azar. Yo no tengo esta proyección como meta. El llegar a millones de personas todas las semanas, ya te llena como actor. Lo otro es ser divo. Y cada vez le tengo más alergia y más desprecio al circo.
-¿¿Cree que se puede comparar esta serie con otras, por el toque cómico?
- De repente, los Gómez no es una comedia. No es Los Serrano ni Aída . La acción va por otro lado. Es otro planeta, con un gran actor, Gustavo Salmerón, que está muy ilusionado descubriendo la televisión.