La ficción ha perdido ocho millones de seguidores en los EE.UU. con Fishburne como protagonista
05 ago 2009 . Actualizado a las 02:00 h.Las sustituciones de protagonistas en series de éxito nunca han funcionado bien en televisión y CSI es el caso más reciente. Los productores de esta ficción y los de la cadena CBS buscan soluciones para parar una caída en picado de la audiencia, que podría extenderse a los más de veinte países en los que se emite.
Todo comenzó cuando William Petersen, el actor que encarnaba al médico forense Gil Grissom, anunció que abandonaba. Detrás de esta decisión había un desacuerdo salarial, a pesar de que Petersen cobraba 415.000 dólares (unos 286.000 euros) por episodio, lo que lo convertía en el segundo actor mejor pagado en la televisión norteamericana.
La productora decidió buscar soluciones y un buen golpe de efecto que no defraudase a la notable legión de seguidores de la serie. En agosto del pasado año dio a conocer su sustituto. Se trata de Laurence Fishburne, que se mostró eufórico y encantado por unirse al reparto.
Los guionistas definieron el perfil del nuevo personaje, un ex patólogo que emplea su tiempo como profesor de criminología. El doctor Raymond Langston era el futuro, y Gil Grissom, el pasado.
Como en todos estos casos, la primera opción es matar al que no interesa, pero con Grissom se hizo una excepción. No falleció por un tumor cerebral, porque deberá regresar para hacer la versión cinematográfica de la popular ficción. Lo confirmaba el propio William Petersen meses después, e incluso no descartaba su vuelta a la serie, algo que ahora no parece improbable.
Plan de emergencia
El pasado mes de enero, los espectadores norteamericanos despidieron a Grissom y dieron la bienvenida a Langston. El adiós obtuvo una cifra récord. Más de 23 millones de personas vieron el episodio. Solo fue un espejismo, y desde ese momento comenzó la imparable sangría. Ocho millones de espectadores decidieron cambiar de cadena en los siguientes meses y la serie número uno de los norteamericanos dejaba de serlo. Su lugar lo ocupaba Anatomía de Grey.
Era necesario un plan de emergencia para intentar cicatrizar la herida y la estrategia diseñada no es otra que someter al nuevo protagonista de CSI a un cambio radical, para dar una imagen más relajada y desenfadada del personaje del doctor Langston, parecida a lo que venía siendo la de Grissom. Habrá que esperar a ver cómo reacciona el público norteamericano a este nuevo experimento, que tardará en llegar a España más de un año.
Telecinco emite en abierto esta serie, que acaba de finalizar su octava temporada. Hasta mediados de la próxima, Grisson no desaparecerá de escena.