A José Luis Moreno le critican por su supuesta tendencia a bordear la «chabacanería», pero la audiencia le respalda. No ha repetido el hito de Aquí no hay quien viva , pero sus Escenas de matrimonio se han vendido a 49 países. Ahora trata de sacar adelante su comedia A ver si llego .
-¿Es cada vez más difícil competir?
-La existencia de cinco canales nacionales, con sus réplicas como La 2, es un despropósito audiovisual y van a arruinar a muchos. Es una salvajada. No hay país que pueda aguantar esta situación y se llega a juegos sucios. -¿La crisis alcanza a los productores? -Los programas y las series se mantienen menos tiempo. A veces se quita un programa que hace un 15% y pone otro que no llega al 9%. Hasta que el mercado no se asiente, la situación es muy difícil. -¿Ve tan grave la crisis como se pinta? -Es desproporcionado que tanta gente no haya hecho los deberes. A mí, para darme un crédito cuando empecé me pedían siete avales; los señores de los bancos se han asegurado con los pequeños, pero en las grandes inversiones se mueven estafas. -¿Por qué insiste en la comedia? -Como público, agradezco una sonrisa. Y quien me hace reír es para mí un terapeuta. -¿Le dejó secuelas el asalto a su casa? -No. Los médicos me advirtieron que tendría un shock pos-traumático tarde o temprano. Todavía no ha venido.
-¿Qué le queda por hacer?
-Ver a España mejor porque está mal innecesariamente.