La intérprete de «Días contados» da vida a una policía gitana en «El comisario», la serie más longeva de la tele
18 abr 2008 . Actualizado a las 02:00 h.El Comisario ha iniciado el rodaje de su duodécima temporada. Con diez años de andadura, convertida en la serie española más longeva -le sigue de cerca Hospital Central-, la producción de BocaBoca se refuerza para mantenerse en la dura competencia de ficción nacional, un sector en el que son los títulos más veteranos los que siguen convocando audiencia masiva. Una de las protagonistas de la nueva entrega será Ruth Gabriel, la premiada intérprete de Días contados, que será una policía gitana con el reto de superar prejuicios. Junto a ella se incorporan también José Luis Torrijo, Goya por La soledad, y Diana Peñalver.
-¿Su personaje estará discriminado?
-Hago este personaje con mucho respeto porque no es mi raza. Esta mujer, Fede, tiene que vivir la discriminación por el hecho de ser gitana y también por ser mujer. Pero es una policía muy seria y disciplinada, excesivamente responsable. Hacía mucho tiempo que no trabajaba en televisión y este personaje llega en un buen momento personal y profesional. Entrar en una serie como esta es la lotería.
-Muchos actores dicen que los mejores papeles acaban en televisión...
-Se está cuidando mucho la televisión en España y ya es hora. El comisario tiene diez años de garantía y nada que envidiar a muchas películas en cuanto a presupuesto, formato y calidad.
-Ahora hay más actores que combinan televisión y cine.
-La televisión ha salvado la carrera de muchos actores. Han salido intérpretes de muy buenas escuelas, hay mucha competencia y la producción de cine no puede sustentar a tantos actores. Si no tienes la flexibilidad de combinar el cine con el teatro o la televisión, te vas a comer tu carrera con patatas.
-¿Qué le parecen las series de ficción actuales?
-Las comedias empiezan a parecerse unas a otras y se crean personajes que son prototipos muy estereotipados. Eso asusta porque no te animan ciertos papeles porque todos tenemos nuestro pudor profesional.